Esperando tiempos mejores

MARÍA REY

AROUSA

AREOSO | O |

09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

HAY MUNICIPIOS en los que las cosas tardan en llegar, vaya usted a saber por qué. En A Illa y en O Grove, por ejemplo, parece que los proyectos tienen que madurar durante años y años antes de que se conviertan en realidad. Quizás sea porque el uno es una isla, y porque el otro lo ha sido hasta hace relativamente poco tiempo. Si nos ponemos a hacer una lista de todas las obras mil veces prometidas y nunca ejecutadas en ambos municipios podríamos llenar una página entera. Pongamos sólo dos ejemplos recientes. Empezamos por A Illa, que sigue con su casa consistorial en una caja de zapatos. La Xunta dice que no hay dinero para acabar el nuevo edificio al mismo tiempo que abre la chequera para permitir un lavado de cara al consistorio de Ribadumia. Otro ejemplo. El desdoblamiento de la vía rápida no llegará a O Grove. Dicen los técnicos -benditos sean los pobres, cuyo nombre siempre es utilizado en vano- que el tráfico no lo exige. Pienso en el verano y me río de los técnicos. Y me río aún más cuando pienso en que hablamos de seis miserables kilómetros que tendrán que esperar tiempos mejores. Sabe Dios hasta cuándo.