Núñez Feijoo hizo un hueco en su agenda y se acercó a la sede local del PP para saludar al candidato Tomás Fole. Fue, eso sí, una visita fugaz
23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?uíña Crespo, el ex conselleiro de Política Territorial, nunca ocultó sus frías relaciones con el PP de Vilagarcía. Su debilidad por Javier Gago, un alcalde al que él mismo podría votar, aún hacía más evidentes las diferencias que separaban al eterno delfín de Fraga de sus compañeros de filas en la capital arousana. Pero Cuíña Crespo ya no es el que era. Su puesto de toda la vida en la Xunta ha sido ocupado por Núñez Feijoo, que ayer aprovechó su visita a Vilagarcía para demostrar su apoyo a la candidatura de su partido a la alcaldía de Vilagarcía. El conselleiro tenía que llegar a la sede del PP a las doce y cuarto del mediodía. Pudo ser su apretada agenda o pudo ser el tráfico infernal, pero lo cierto es que se retrasó casi media hora. Un tiempo que los militantes convocados en las oficinas populares dejaron pasar pacientemente. Tenía que llegar. Y llegó. Entró en la sala flanqueado por el candidato, Tomás Fole, por el secretario provincial del PP, Rafael Louzán, y por la concejala popular Marta Rodríguez. Y entonces comenzó un acto que apenas duró unos minutos. Fole dio la bienvenida al conselleiro y enseguida le cedió la palabra. Núñez Feijoo miró a su alrededor y vio «xente xoven e xente con experiencia. Unha boa mistura para facer unha boa masa». Que gane el mejor Tras lanzar ese piropo a sus compañeros de partido, el conselleiro vaticinó que a Vilagarcía le esperan buenos e ilusionantes tiempos. Cada uno de los proyectos de su gabinete que iba poniendo sobre la mesa eran recibidos con aplausos y caras de satisfacción entre los asistentes al encuentro. Una vez rematada la retaíla de inversiones y de proyectos en marcha, Núñez Feijoo cerró su intervención con un amistoso golpe en la espalda del candidato. «Eu espero e desexo que nestas eleccións gañe o mellor, e vostedes mellor ca min saben quen é o mellor. Este ánimo quero facelo extensivo a todos os integrantes da candidatura». Después de eso, Feijoo se levantó con rapidez: en unos minutos debía presidir en Fexdega un acto oficial. Sin embargo, antes de irse debió cumplir una promesa adquirida: la de mantener una reunión privada con el candidato. Reunión hubo. Pero el conselleiro llegó casi puntual a su siguiente cita.