Los lituanos beben Malibú

Antonio Garrido Viñas
Antonio Garrido VILAGARCÍA

AROUSA

El Zalgiris Kaunas ganó por segunda vez el torneo internacional de baloncesto, que tuvo su punto y final con una fiesta que se celebró en la Praza da Pescadería

21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?Estos rusos son la leche. Vienen a pedir y yo les digo ¿vodka, vodka? Y ellos dicen no, Malibú». En la Praza da Pescadería, el sábado por la noche también mandaban los lituanos. Unas horas antes ya lo habían hecho sobre la pista, dando una lección a un Barcelona que parecía favorito y que se vio desbordado. En la Praza da Pescadería, sin embargo, los jugadores del Zalgiris tenían más competencia. Los jóvenes venezolanos eran los más solicitados por las jovencitas locales, que se reían mucho cuando les pedían los autógrafos mientras sus compañeros de pandilla las miraban desde el otro lado de la verja. La fiesta que puso punto y final al Vilagarcía Basket Cup sirvió para constatar también que no se trata sólo de ganar. Hay quien no lo entiende. Hay quien no quiere participar de la fiesta sobre la pista e incluso impide a sus jugadores hacerlo. La actitud de Tirso Lorente, entrenador del Real Madrid, fue una de las pocas notas discordantes del campeonato, pero de ello tendrá buena nota su jefe Lolo Sáinz, que es probable que en los próximos días reciba una carta desde Vilagarcía. Los bailes de Chicui También valió para comprobar que Chicui baila igual de bien con el disfraz que sin él. Aunque para baile, el que se tiró Gertrudis Gómez sobre el parqué de Fontecarmoa. Y es que la jornada del sábado por la tarde fue, de nuevo, para recordar. El Caja San Fernando -«nosotros somos de Málaga, pero estos tienen que volver», confesaba el técnico del Unicaja- tuvo justo premio al ganar al Madrid. Después, los triples, que ganó el concursante del público (Álex Romero). Y el concurso de mates, que es como el torneo. Crees que el próximo año no se podrá superar pero lo hace. Efrén Jiménez se lo llevó. La final fue una exhibición particular de Jankunas, que aplastó él solito a todo el Bar-ça. Después, la ceremonia de clausura. Breve, ya conocen el dicho, y con un vídeo espectacular (no diremos dónde se les ocurrió la idea a sus artífices), con Patricio de improvisada voz en off. Todo para elevar de nuevo el listón y para desear que los organizadores no se cansen nunca. El público, que abarrotó el pabellón los cuatro días, parece claro que no lo hará.