?a caída de Manuel Bouzas y su relevo por Miguel Ángel González al frente del PP de Vilagarcía abrieron, hace apenas dos años, la puerta a una posibilidad hasta entonces proscrita: un acuerdo con el líder conservador, transmutado en independiente, José Luis Rivera Mallo. El fichaje de Cristina González aporta ahora una novedosa perspectiva al futuro de las relaciones entre ambos partidos. ?l acuerdo global La primera idea que manejó la nueva dirección del PP fue la de alcanzar un acuerdo global que permitiese la desaparición de Ivil y la reintegración de su base social a la disciplina popular. Se intentó de muchas formas, pero siempre resultó un fracaso. Incluso la primera reunión concertada tras la la escisión, en la sede de los independientes, fue un fiasco. Rivera Mallo no se presentó a la cita, alegando que Bouzas todavía presidía la Autoridad Portuaria. ?as tres reuniones La proximidad de las elecciones desencadenó modificó por completo el panorama de desencuentros. Se concertaron, de hecho, tres reuniones. En la primera de ellas coincidieron José Luis Rivera y el senador Vázquez Portomeñe; ambos aseguraron que se trataba únicamente de un encuentro casual entre viejos amigos. Pero hubo más citas. Rivera llegó a comer con el presidente provincial del PP, Rafael Louzán, en Ribadumia, y desconvocó a última hora una tercera que iba a tener lugar en Caldas. Las condiciones ¿Por qué no hubo acuerdo? Al parecer, las peticiones de Rivera resultaban inasumibles por el PP. El líder independiente pidió, por este orden, la presidencia del Puerto, la delegación provincial de Xestur o la presidencia del partido y el número uno de la candidatura. ?l nuevo modelo Abandonada la idea del acuerdo global, el modelo que ahora persigue el PP es el de desactivar Ivil militante a militante, como en el caso de Cristina González. Los datos que se ha llevado con ella serán fundamentales.