Sirenas contra la guerra

Rosa Estévez
R. Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

ALEJANDRO RODRÍGUEZ

La comarca de Arousa vivió ayer una jornada repleta de protestas contra el ataque a Irak «Cidadanía pola Paz» organiza el sábado una cadena humana en el puerto vilagarciano

10 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?rimero, las sirenas. Después, los aviones, las bombas, los edificios cayendo y el fuego. Ruido de destrucción. Eso fue lo que anoche, en la Plaza de Galicia de Vilagarcía, escucharon sobrecogidos los manifestantes que, a pesar de la lluvia, quisieron salir a la calle para gritar «Non á guerra, nunca máis». La recreación sonora de un bombardeo puso el punto y final a una intensa jornada de protestas. Desde primera hora de la mañana hubo paros y concentraciones. En Vilagarcía, unas 200 personas se concentraron a media mañana para exigir que se pare el ataque contra Irak. En Cambados y O Grove la cifra rondó el centenar. La mayor parte de los asistentes eran personal de la Administración pública, sector en el que paros y huelgas convocados por los sindicatos resultaron, según decían estos, «todo un éxito». Y es que hubo muchos que pararon. Y hubo muchos que, aunque no lo hicieron, intentaron secundar a su manera una nueva jornada de protesta. Es el caso de los profesores del instituto de A Illa, que pese a no abandonar el centro, dedicaron toda la mañana a hablar a sus alumnos de la paz.Si en el ámbito laboral la jornada resultó confusa, ante la multiplicidad de las convocatorias realizadas por los sindicatos, no ocurrió lo mismo con la manifestación fijada para las ocho y media de la tarde en Vilagarcía. Ese sí era un llamamiento unitario. Y a ella respondieron alrededor de 4.000 personas, según la organización, y unas 600 según la Policía Local.La marcha transcurrió sin incidentes. Ante la sede del PP vilagarciano, la cabeza de la manifestación interrumpió su paso: tres minutos duró ese paro, en el transcurso del cual no dejaron de oirse gritos de no a la guerra, peticiones de dimisión y exclamaciones de «asesinos, asesinos». Ya en la plaza de Galicia, el manifiesto insistió en que los arousanos no quieren la guerra. «Non no noso nome». Y un temor: que el final de la guerra de Irak puede suponer el comienzo en nuevas guerras contra las que habrá que seguir gritando.