31 mar 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
La Consellería de Educación ha patinado y mucho con su orden en la que pedía la retirada de las pancartas contrarias a la guerra de Irak y a la catástrofe del Prestige en los centros escolares. La medida, que ya ha sido matizada por el departamento que dirige Currás, se ha encontrado con una fortísima oposición entre la gran parte de los profesores, muchos directores y la prática totalidad de las asociaciones de padres de alumnos. A quien se le ocurre. En pleno furor antibelicista. Lo mejor ha sido que en algunos colegios, como el de San Tomé de Cambados, le han echado imaginación. Ya no hay pancartas de «no a la guerra». Ahora pone «sí a la paz».