¿A dónde va la basura de O Salnés?

Bea Costa
B. Costa VILAGARCÍA

AROUSA

Antes del 2005 deberán desaparecer los dos únicos vertederos municipales que quedan en la comarca: Meaño y Pontecesures. La mayoría optó ya por la planta de Ribadumia

24 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?a apertura de la planta de transferencias de residuos de Ribadumia supuso un antes y un después para el tratamiento de las basuras en la comarca. Cinco años después, casi todos los ayuntamientos de la zona participan del sistema promovido por la Xunta y tienen el servicio de gestión para los restos orgánicos (bolsa negra) y envases ligeros (bolsa amarilla) contratado con Sogama. Las únicas excepciones son Pontecesures y Meaño que siguen quemando sus basuras en los vertederos tradicionales: O Galiñeiro y Fontefría, respectivamente. En ambos casos existe el compromiso de clausurar estos basureros de inmediato -en Pontecesures llevarán este asunto al próximo pleno- pero, en todo caso, deberá ser antes del año 2005, fecha límite que han establecido las autoridades después de varias moratorias. El proceso La planta de Ribadumia recibe los vertidos de 25 municipios de la provincia de Pontevedra. Estos supuso el pasado año 116.563,09 toneladas de residuos de la bolsa negra y 2.089,08 toneladas de la bolsa amarilla. Desde Ribadumia se trasladan a la planta de Cerceda donde se clasifican según su tipología. Los restos orgánicos se incineran para la obtención de energía. Los plásticos, latas y papel se envían a empresas transformadoras ajenas a Sogama. Pero, aunque las bolsas amarilla y negra suponen el grueso de los residuos que generan los concellos -el 95% en Vilagarcía- no son los únicos.Los ayuntamientos están apostando cada vez más por la recogida selectiva de papel y vidrio; ha aumentado notablemente el número de contenedores, aunque todavía son insuficientes para atender las necesidades de la población. En este caso no hay tratos con Sogama. Los ayuntamientos delegan su recogida y transporte en empresas que, a su vez, los llevan a plantas procesadoras instaladas, habitualmente, fuera de Galicia. La recogida y tratamiento de pilas y aceites usados también se encarga a empresas especializadas.