Los municipios de la comarca enterraron ayer a sus sardinas, cuyas muertes, como no podía ser de otra manera, fueron ocasionadas este año por el fuel del «Prestige»
05 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?omo cada miércoles de Ceniza, los municipios arousanos despiden el Carnaval acompañando a la sardina en su último viaje. Lágrimas, gritos y mucho negro en este triste adiós. En Cambados doña Raspa Raspa Raspita, viuda de don Xurelo de Torar, protagonizó un entierro de lujo rodeada de sus familiares Lata de Xouvas, Pandereta de Alcriques y los nietos Escacho y Piarda. Y comilonas En Carril el entierro fue organizado, un año más, por la sociedad Gato Negro, que para sobrellevar las penas acompañó los actos de una comilona con cacheira, caldo y filloas. Los de Vilaxoán quisieron dar un largo paseo a su dolor y trasladaron a la sardina, acompañadad po rla comitiva fúnebre, hasta la Plaza de Galicia de Vilagarcía. No fueron los únicos. También en A Illa hubo despedidas, y en O Grove esperarán hasta mañana para hacerla. ?uchas muertes simbólicas y un único culpable para todas ellas: el chapapote. Presente en todo el Carnaval, no podía dejar de estarlo en este momento de despedida de la fiesta. Así, la sardina de Carril falleció como consecuencia de «algún desgusto que lle deu Buss e Sadan, pero o máis grave, a gran cantidade de chapapote puro e duro sen refinar que a finada non volverá tragar nunca máis».