El amor en tiempos de entroido

La Voz

AROUSA

Las filloas suman su poder calorífico a la protesta contra el «Prestige» mientras los ganadores del concurso de cartas de amor reciben su premio ¿Alguien da más?

04 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?ivimos tiempos de comida. La mesa y el mantel dominan nuestros días mientras nos dirigimos inexorablemente hacia la Cuaresma. Los vegetales y el pescado esperan a la vuelta de la esquina, como sinónimos del ayuno. Pero todavía tenemos tiempo por delante para menear el bigote a base de lacón, chorizos, filloas y orellas. Vean el ejemplo del Club de Regatas. Nada mejor que comenzar el segundo centenario de su existencia con una estupenda laconada. Hasta cincuenta comensales se dieron cita ayer en el salón de la sociedad vilagarciana, reconvertido para la ocasión en coqueto comedor. Filloas rellenas de chicharrones, lacón en su punto, postres de entroido y otras delicias a cargo del cátering Ricosme, que dirige Manolo Mejuto. Para chuparse los dedos, oiga. Se lo dice una, que tuvo oportunidad de degustarlas en un descuido. Filloas nunca máis ?sto de la gula, delicioso pecado capital, da para todo. Incluso para reivindicar un trato justo. Fíjense atentamente en la imagen que encabeza nuestra sección. Están ustedes ante la Festa da Filloa que cada año celebran los más golosos en Pontevedra. Organizado por Radio Voz, en colaboración con el Concello, la Diputación, Caixanova y Renfe, el evento dio mucho de sí. Tanto, que el principal galardón recayó en unas filloas, sino rellenas, sí con gran contenido simbólico. El ganador fue José M. Couto con un conjunto gastronómico denominado Filloas Nunca Máis. Bonito y gustoso, ¿no creen? Aquellas cartas ?s una pena que toda aquella tradición epistolar que tanto animaba nuestros veteranos corazones se vaya perdiendo en estos tiempos de desidia y desamor. Menos mal que iniciativas como la de la concejalía de Xuventude de Vilagarcía nos permiten a los más veteranos demostrar nuestras habilidades con la pluma y el sobre. También ayer, Óscar Rey procedió a la que seguramente sea su última edición al frente del concurso de cartas y poemas de amor -por aquello de las candidaturas, ya saben-. En cualquier caso, el mozo tiró para alante y premió como es debido a los ganadores de este año. Claro que no pudo hacerlo al completo. En el caso de Eladio Ocaña, sacerdote compostelano, fue imposible porque el hombre no acudió. Xoán Rodiño estaba de camino, así que fue su hermano quien recogió el galardón. ¿Y en el 2004?