El más votado de la comarca

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Barral nunca ha cosechado menos del 66% de los votos en unas elecciones municipales. En 1999, fue el alcalde arousano que logró un mayor respaldo

25 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?i Cambados, ni Sanxenxo, ni Vilanova. A tenor de los resultados en las urnas, la auténtica plaza blindada del Partido Popular en Arousa es Ribadumia. Una plaza cuyo control peligra seriamente ante la candidatura independiente que promueve el auténtico constructor de la primacía conservadora en tierras ribadumienses: José Ramón, Nené , Barral. Las cinco mayorías Distinguir el peso del partido y de la persona en el caso de Ribadumia resulta ciertamente complicado. Algunos datos estadísticos pueden contribuir a aclarar la cuestión. Nené Barral no sólo fue el alcalde arousano más respaldado por sus vecinos hace cuatro años, con el 69,6% de los sufragios válidos. Desde que ganó la primera de sus cinco mayorías absolutas nunca ha cosechado un resultado inferior al 66,6% de los votos, un porcentaje que obtuvo, precisamente, en las elecciones de 1983. A partir de ahí, 70,2% en 1987; 67% en 1991; y 70% en 1995. Un solo competidor La trayectoria de Barral es las urnas tan sólo ha sido superada por otro regidor popular, ya retirado. Jorge Casal alcanzó en Meis, en 1983, el récord absoluto de una victoria electoral en Arousa: el 78,1% de los votos. Cuatro años después, Casal revalidó su apabullante mayoría, haciéndose con el 78% de los sufragios válidos. Un selecto club Nené Barral y Jorge Casal lideran un selecto club de campanadas en las urnas, al que también pertenecen por derecho propio Jorge Domínguez, que logró como independiente el 67,4% de los votos en Meaño en 1995, y el socialista Alberto García, que en 1991 cosechó el 69,3% de las papeletas emitidas en Catoira. Son los máximos registros electorales de Arousa. «Goberno con hombría» La preocupación en las filas populares por la irrupción de Nené Barral en la carrera de las municipales está, pues, justificada. Pero ¿en qué reside el secreto de sus victorias electorales? Al margen de otras consideraciones, parece evidente que su proximidad al administrado -recibía a prácticamente todo el mundo en su despacho- y un peculiar concepto de la gestión -regalo de palés de ladrillos y facilidad de asentamiento a cualquiera que quisiese trasladarse a Ribadumia, incluidos- forman parte de una receta que el propio Barral definió en una ocasión como «goberno con hombría».