La guerra en la que los funcionarios no quieren estar

La Voz

AROUSA

La suspensión de las normas sigue pasando factura a Pérez. La oposición lo acusaba ayer de haber «pasado olímpicamente» de los intereses del Ayuntamiento. Mañana, en el pleno, más

25 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?ras la comisión de Urbanismo del lunes, a Miguel Ángel Pérez no le llovieron los piropos. Desde las filas de la oposición hubo ayer muchas menciones al jefe del gobierno local. Ninguna fue positiva: todas hicieron hincapié en la decisión del primer edil de «non facerlle nin caso á defensa dos intereses do concello no tema do decretazo». El lunes estaba prevista la presencia del Secretario municipal en la comisión, pero el funcionario no acudió. Según la oposición, el alcalde dijo que el trabajador no consideraba necesario acudir pero, en realidad, el funcionario no fue a la cita porque Pérez no quiso, según los grupos. El alcalde da una versión distinta. Sostiene que el funcionario no deseaba acudir y que a él sólo se le puede reprochar que no hiciese valer su potestad para obligarlo. Esa polémica es sólo la punta del iceberg. El malestar de la oposición emana del convencimiento de estos grupos de que el alcalde nunca se tomó en serio la presentación de un recurso contra el decretazo. «Onte -por el lunes- Miguel recoñeceu que non estivera atento a este tema», señalaba ayer el concejal Xan Caneda. Esa falta de atención ha supuesto que el Concello no haya logrado la suspensión de la orden decretada por Cuíña Crespo. Y anuncia su disposición a exigir responsabilidades a Pérez porque, «ó marxe do descontrol dos funcionarios, él é o responsable último». «Esto é kafkiano», decía Francisco López. Chesqui asegura que ese olvido fue intencionado «porque terían que sair a luz o caos urbanístico que padecemos». Por eso, Pérez «quixo evitar que o recurso fose adiante. Ese erro, se fose unha empresa, suporía quedar na rúa».Para Carlos Álvarez Besada, del Bloque Nacionalista Galego, la actitud del gobierno ante el recurso al decretazo es una «tomadura de pelo» por la que Pérez tendrá que «asumir as súas responsabilidades».