Una noche en el Ayuntamiento

La Voz

AROUSA

La inauguración de las nuevas instaciones del Concello de Vilagarcía dejó imágenes curiosas y otras que quedarán en el recuerdo

22 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El ex conselleiro de Política Territorial, Xosé Cuíña , fue uno de los protagonistas de la inauguración de las nuevas y remozadas instalaciones del Ayuntamiento de Vilagarcía. Acudió en calidad de hijo adoptivo de la ciudad y su presencia congregó a muchos plumillas en busca de declaraciones sobre el indeterminado futuro político del de Lalín y sobre la cena secreta que mantuvo días atrás con Manuel Fraga en un intento de reconciliación. Cuíña hizo gala de su incuestionable inteligencia y salió del brete como siempre, con cara de póker. El comisario y el policía ?l nuevo Ayuntamiento de Vilagarcía está concebido como un proyecto de fusión e integración de lo antiguo y lo moderno. Ese es también el espíritu de la interesantísima exposición montada al efecto y que bajo el título de En tres tempos describe la historia de la capital arousana a través de las fases que ha vivido la construcción de la Casa do Concello. Esa unión del pasado y el futuro quedó bien de manifiesto cuando el comisario de la Policía Nacional, Simón Sabariz , se colocó junto a la figura de los antiguos guardias de tráfico que regulaban la circulación vial en la plaza de Galicia. ¡Cómo han cambiado los tiempos! La del guardia y el comisario no fue la única imagen curiosa de la inauguración del Concello. También con la exposición En tres tempos como escenario, el director de la oficina de Caixanova en As Carolinas, Juan José , mostró un intrigante parecido con uno de las figuras que mostraban los atuendos de las fuerzas del orden en los primeros años del siglo XX. Un parecido realmente razonable. Muchos fueron los que quisieron arrimarse al ex conselleiro Cuíña para mostrarle su afecto en unos momentos no muy buenos para el de Lalín. Él lo agradeció, aunque hubo otros, como José Luis Rivera Mallo , ex alcalde y ex presidente del PP de Vilagarcía -entre otras cosas- que dejaron patente que siguen sin perdonarle a Cuíña sus rivalidades políticas. Rivera hizo lo posible por no aparecer junto a Pepe Cuíña e incluso no tuvo reparos en poner como parapeto al primer teniente de alcalde, Manuel Rodríguez Cuervo . Desde siempre, Javier Gago sintió debilidad por el pintor Rivas Briones , al que le dedicó la sala de exposiciones. El alcalde tenía en esta nueva Casa do Concello otro de sus sueños como regidor. Ahora es una realidad. En los libros de historia su nombre y el del nuevo Ayuntamiento siempre aparecerán juntos.