En Vilaxoán acaban de estrenar la última tecnología, pero apenas hay marisco ni compradores. Sólo cuatro trabajadoras se resisten a abandonar la trinchera
21 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.? Cuatro mujeres -una del grupo de cinco está enferma- están acudiendo desde el lunes a vender en solitario a la lonja de Vilaxoán por, dicen, una cuestión de principios. El panorama es dantesco. A la hora de la subasta, las seis y media de la tarde, en el suelo de la lonja sólo se ven cuatro cajas con poco más de veinte kilos de almeja y berberecho. El auditorio se compone de las mariscadoras Charo y Merche, dos funcionarios de la cofradía, tres compradores y las periodistas de La Voz. Pero la subasta, como ocurrió a lo largo de toda la semana se va a celebrar igualmente. Va en ello mucho más que una cuestión monetaria. Vender en Vilaxoán se ha convertido en una síntoma de la resistencia pasiva que mantiene este pequeño grupo de mariscadoras contra la mayoría de su agrupación. Sin complejos Así que nada impide que se utilice la más moderna infraestructura. Paradógicamente, la lonja estrenó el lunes el nuevo sistema de subasta a base de paneles informatizados, el mismo día en que el grueso de las mariscadoras se iba a vender a Carril. No hay marisco ni competencia, de modo que los compradores juegan con ventaja. En menos de dos minutos fijan unos precios que están muy por debajo de los que se están pagando en otras lonjas. El mismo día y a la misma hora en que sus compañeras vendían el berberecho a precios que oscilaban entre los 6,18 y 3,18 euros en la lonja carrilexa, las mariscadoras que se quedaron en Vilaxoán se tienen que conformar con los 0,80 euros por kilo que le ofrecen... y gracias. «Y aun por encima se burlan de nosotras porque nos pagan poco, nosotras nunca haríamos eso con ellas», se lamentaba Charo en referencia a sus compañeras de agrupación.Ése es el peaje que las cinco mariscadoras rebeldes están pagando por su negativa a secundar la protesta del resto de sus compañeras. «Que quede claro que nosotras no somos del bando de Soto ni de nadie. Simplemente lo que hacemos es defender lo que consideramos justo, y no nos parece que haya motivos para irse de la lonja de Vilaxoán», explican.Ayer fue la última subasta de la semana y habrá que esperar a la próxima seca para reanudar la actividad. Está por ver si, para entonces, se mantiene el exilio en Carril de la agrupación o se reconduce la situación. El patrón mayor carrilexo, Ventura Vidal, todavía insistió ayer en su deseo de que las partes lleguen a un acuerdo, pero no parece que ni agrupación ni cabildo vayan a ceder.Entre tanto, serán los mariscadores en quienes recaerá mantener a flote una lonja y una cofradía cada vez más depauperada y con más conflictos.