La Barbie ha sido, durante muchos años, la reina de los juguetes. Pero a la delgada y selecta muñeca le ha salido competencia, los Bratz. Cabezones, feos y simpáticos.
20 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?a delegada provincial de Cultura, Rosanna López , llegó ayer al Hospital Comarcal de O Salnés con un buen lote de libros bajo el brazo. Son libros para los pacientes más pequeños, que también son los que peor llevan la inactividad y el tener que permanecer quietos en cama. Desde ayer, los niños dispondrán de cien títulos en los que refugiarse para espantar el aburrimiento. ?os libros están bien, pero no sólo de literatura se alimenta el espíritu de los chavales. Los peques necesitan juguetes. Desde consolas de última generación hasta una completa familia de muñecas. Cada día me da más la impresión de que el mundo de la infancia lleva aparejado el conocimiento de una gran variedad de clanes. Antes las muñecas o eran de la familia Nancy o eran de la familia Barbie. Pero ahora la lista incluye nuevos e ilustres apellidos: Sandy, Bratz... Desbancando a las grandes damas ?n mi infancia, la Nancy era la reina de cualquier casa de muñecas. Pero luego apareció en escena la excesivamente estilizada Barbie y le robó protagonismo. Después, a la Barbie le salieron competidoras de imagen semejante pero de sangre menos real: las muñecas del todo a cien, que lucen una melena menos cuidada y ropa de saldo. Y hasta la Nancy perdió los kilitos que le daban personalidad propia para parecerse a la novia de Ken. Entre tanto ha nacido una nueva familia de estrellas: las cabezonas Bratz, que miran con ojos desmesuradamente grandes. El patito feo se ha colado con éxito entre tanta muñeca clonada. Y las pasadas navidades fue el juguete más buscado en la ría.