FECA advierte que la marea negra de los sectores turístico y hostelero todavía está por llegar
27 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?in demagogia, pero con las ideas claras. Así quiso anunciar ayer la Federación de Empresarios de la Comarca de Arousa el paquete de medidas que considera imprescindible para que O Salnés pueda superar la crisis del Prestige . Para empezar, y lejos de mostrarse complaciente con el plan Galicia, anunciado por Aznar y sus ministros desde A Coruña, FECA dice echar de menos un compromiso de plazos para las actuaciones diseñadas por el Gobierno. De entre las propuestas que los empresarios manejan para la recuperación de la comarca destaca la conversión de la vía rápida de O Salnés en autovía. Pero no por su tramo final, en Sanxenxo y O Grove, sino aprovechando las actuales obras del enlace entre Vilagarcía y Cambados, tal y como propuso recientemente el alcalde de la capital arousana, Javier Gago. «Se sigue construyendo como una vía rápida, pero si queremos una Galicia y un Salnés modernos, debemos pensar ya de otra forma», apunta el secretario de la federación comarcal, Manuel Míguez. Enterrar la incertidumbre En general, FECA considera que, lejos de afectar tan sólo a los sectores relacionados con el marisqueo y la pesca, la crisis del Prestige ha golpeado Galicia a todos los niveles. La organización se muestra especialmente crítica con la «nefasta imagen» que ha trascendido tanto al resto de España como al extranjero. Y advierte que, por lo que respecta a los sectores turístico y hostelero, especialmente sensibles en O Salnés, «la marea negra aún está por llegar». Tanto es así, que da por perdida esta temporada. «Y veremos el año que viene, porque recuperar nuestra imagen no es cuestión de dos días, sino de mucho tiempo y esfuerzo», razona Míguez. Las propuestas concretas para la hostelería serán consensuadas con la Confederación Hostelera de Galicia dentro de una semana para, posteriormente, ser trasladadas a la Xunta. Pero existe un problema, el más grave, para el que no hay solución: las cincuenta mil toneladas de fuel que acompañan al Prestige en el lecho marino. «El peor enemigo es la incertidumbre; queremos que se nos informe de la situación del barco, de qué es lo que se va a hacer con él y de cómo nos va a afectar, esto es lo prioritario».