?os análisis están desde hace días sobre la mesa de López Veiga. El conselleiro de Pesca dispone de la información necesaria para, desde un punto de vista sanitario, proceder a la reapertura de las rías. La reunión que hoy mismo se celebra en Santiago servirá para poner fecha a la vuelta al trabajo. Ahora bien, únicamente en los mares interiores de las Rías Baixas. El estado de la plataforma continental, y con ella un buen número de especies comerciales importantes -como la cigala y la merluza- continúan rodeados de misterio. Apertura limitada Por ahora, los análisis se centran en moluscos como el mejillón, el berberecho y la almeja. Así pues, no todas las especies de las rías podrán ser trabajadas en un primer momento. De hecho, los crustáceos y los peces tendrán que esperar. Dificultades de análisis Dejando a un lado el marisco de las rías, lo cierto es que evaluar los efectos sobre las pesquerías exteriores resulta muy complicado. Entre otras cuestiones, porque es muy difícil concluir si un efecto negativo puede atribuirse a un vertido o a causas naturales. Ello se debe a que el comportamiento y la evolución de las especies, básicamente peces, es muy variable. Importancia en mercado La pesca constituye el 94% de las capturas de la flota gallega. Entre las especies que se trabajan en la plataforma continental se encuentran la merluza, bacaladilla, jurel, rape, gallo, sardina o caballa. Detectar en qué medida el fuel puede afectar a su presencia en el litoral gallego constituye el principal reto al que se enfrentan ahora mismo los científicos. ¿Mortandad o huida? Las investigaciones aún están empezando, pero existen precedentes, como el caso del Erika, en Bretaña, que pueden arrojar cierta luz. Así, por ejemplo, no existen evidencias de que un vertido de este tipo haya ocasionado mortandad de peces que vivan en mar abierto. Los peces suelen nadar, alejándose de las manchas. El problema es que la huida sí puede alterar el comportamiento de especies territoriales o migratorias.