Vinculado desde la infancia a la ciudad y al mar de Arousa

La Voz

AROUSA

La relación de Cuíña con Vilagarcía, aunque se intensificó en los últimos años, arranca de su infancia, de cuando su abuelo tomó un barco en el puerto de la ciudad «para face-las américas», lo que le permitió ahorrar una cantidad de dinero con la que construyó el molino tan significativo en la vida de la familia. El segundo recuerdo del político, según se dice en el acta de su nombramiento como hijo predilecto de la ciudad, es el de la visión del mar desde el alto de O Pousadorio y de sus baños en la playa Compostela. Este especial cariño a la localidad arousana se tradujo después en inversiones, tanto como presidente de la Diputación Provincial como más tarde en su cargo de conselleiro de Política Territorial. El nombramiento no estuvo exento de polémica. La oposición criticó el hecho en base a que Cuíña se había limitado a cumplir con su deber. Al respecto, el acta recuerda que la construcción del auditorio, por ejemplo, no era competencia de su departamento «e sen embargo Vilagarcía vai contar cun dos máis modernos de Galicia». Con su marcha, sin duda, se cierra uno de los capítulos de la historial local cargado de anécdotas que se tradujeron en muy jugosas crónicas.