Los puertos podrán subastar los buques abandonados para compensar los gastos

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

La disposición figura en el anteproyecto de la nueva ley que quiere aprobar el PP El único requisito es que lleve más de seis meses amarrado sin pagar tasas

11 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Gobierno ha encontrado una solución para los buques abandonados en los puertos que, además de ocupar plazas que limitan la actividad comercial, no pagan las correspondientes tasas por el alquiler del amarre. El problema, que es general en todas las radas del Estado español, preocupó en muchas ocasiones a la Autoridad Porturia de Vilagarcía, cuyo puerto carece de espacio suficiente para una actividad comercial cada vez más intensa a la espera de que se amplíen, a través del Plan Director y el Plan de Usos, los muelles de los que dispone en la actualidad. Una mirada a unos meses atrás recuerda que hubo días en los que los barcos que pretendían entrar en el puerto tuvieron que esperar fondeados en la ría a que hubiese un espacio disponible. Pues bien, el Gobierno del PP prepara una modificación de la Ley de Puertos que en una de las disposiciones hace referencia a este problema. Y lo dice bien claro: «Corresponde al Estado la propiedad de los buques abandonados en la zona de servicio del puerto». Para declarar abandonado un barco sólo se precisa, según esta disposición adicional del anteproyecto, que la embarcación lleve más de seis meses atracada, amarrada o fondeada en el mismo lugar «sin actividad apreciable exteriormente, y sin haber abonado las correspondientes tasas o tarifas, y así lo declare el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria». Cumplidos estos requisitos, las autoridades de la rada podrán proceder a la subasta pública del buque e ingresar el dinero en el Tesoro Público, reservando antes la cantidad que se derive del impago de las tasas, así como los gastos devengados de la operación. El proyecto permitiría así solucionar en sólo seis meses un problema que se remonta a años atrás y que ha dado lugar a varias historias de buques fantasma olvidados por sus propietarios en los puertos.