Cuando López Veiga firmó el decreto de cofradías firmó también su divorcio de los pósitos. Aquella fue una pequeña batalla comparada con lo ocurrido tras el «Prestige»
10 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Cualquier tiempo pasado fue mejor, al menos para las relaciones entre López Veiga, el conselleiro de Pesca, y las cofradías de Pontevedra. Cuando el político recogió la cartera que había dejado años atrás, lo hizo con un anuncio de diálogo permanente. Pero esa promesa, sostienen los patrones mayores, no se ha cumplido. Por eso, la historia se ha escrito a golpe de desencuentros. La primera piedra en el camino fueron las mariscadoras «bateeiras» de A Illa. Tras ese primer tropiezo, el choque que abrió una brecha insalvable entre la Xunta y los pósitos fue el famoso «decreto de cofradías». La Consellería de Pesca aprobó un documento que sigue coleando en los tribunales, ya que fue recurrido por los representantes del sector productivo. Eso generó una guera abierta entre López Veiga y los pósitos más beligerantes, como el de O Grove. En su visita a la Festa do Marisco, el titular de Pesca aprovechó para lanzar una andanada de reproches al pósito. La importancia de ese «decretazo» es evidente. Sin embargo, palidece en comparación con la crisis desatada por el Prestige . Con el hundimiento del petrolero parecen haberse ido a pique también las posibilidades de una «reconciliación» entre cofradías y Xunta. La negativa del conselleiro a enviar medios preventivos a las Rías Baixas porque «no iba a llegar el fuel» desataron las primeras críticas encendidas. El fuel llegó, aunque gracias a los marineros no logró contaminar las aguas de las rías pontevedresas. La posibilidad de que Pesca decida la reapertura de la ría completa, hasta el momento, un rosario de desencuentros que se ha visto aderezado con la sorpresiva publicación de un plan de marisqueo que no gusta al sector. Y no gusta porque recorta los días de captura de centolla y nécora y porque «ninguén nos consultou nada», sino que la decisión fue unilateral. Contradicciones Esas dos medidas han sido calificadas como contradictorias por las cofradías. «Por un lado se nos di que hai que abrir as rías para non perder mercado, e polo outro, no plan redúcense os días de traballo», destaca Francisco Iglesias, patrón de O Grove. «Desde o ano 1993 tense avanzado moito no mundo do marisqueo. Se o conselleiro quere poñer un freno, terá que explicarllo ó sector», insiste el responsable del pósito meco.