Crisis y saldos van de la mano

Susana Luaña Louzao
S. Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

V. M.

Si los tópicos tienen razón, las crisis económicas se llevan bien con las rebajas; algo de cierto hay, porque en Vilagarcía se vivieron ayer colas que ya no se recordaban

07 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los arousanos que a causa del Prestige guardaron el dinero debajo de la almohada a la espera de tiempos mejores debieron pensar ayer, día en que se dio el pistoletazo de salida a las rebajas, que lo peor había pasado ya y que no era mal momento para aprovecharse de los saldos. Los comerciantes podrán frotarse las manos y recuperarse del escaso movimiento de los primeros días de las fiestas navideñas, seguros de que podrán ahora dar salida a la mercancía acumalada en un otoño caliente que apenas animó a comprar ropa de invierno y unas primeras semanas de diciembre marcadas por el miedo a las consecuencias del desastre en el mar. Los afectados por el Prestige que han empezado a cobrar sus ayudas podrán desquitarse ahora del susto recibido y salir a las tiendas a beneficiarse de las rebajas, que a nadie amarga un dulce y el ser humano es, por naturaleza, consumista. Y si bien es cierto que el ánimo se oprime por las desgracias colectivas, también lo es que el engaño visual de las etiquetas de los precios rebajados invita a la compra. Que aunque entre los 30 euros del precio de una camisa en diciembre a los 29 euros que cuesta en enero sólo haya poco más de 150 pesetas de diferencia, el descuento anima a soportar colas con tal de llevarse el producto. Al menos así ocurrió ayer los comercios de Vilagarcía.