El buen sabor de la ría

Begoña Paso begona.paso@lavoz.es

AROUSA

M.M.

Arousa vive tiempos difíciles, y el miedo los puede complicar aún mucho más. Ayer en O Grove se degustó mejillón, un producto ideal para las navidades.

14 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Buen provecho El mejillón de Arousa sigue siendo un mejillón de excelente calidad. Para quien lo dude, ayer se hizo una degustación en O Grove. Los bivalvos se dispusieron, tan apetecibles como siempre, en unas mesas colocadas en la lonja. Las hábiles manos de las hábiles cocineras y cocineros de la localidad los habían preparado con esmero. Y, la verdad, es que los mejillones lucían allí, tan bien dispuestos. Así que, tras admirar el panorama, la timidez del público quedó superada por el apetito. Sabroso El mejillón es un placer accesible a todos los bolsillos. El viernes, los restaurantes y bares de toda España lo convirtieron en un emblema de los productos gallegos de calidad, que los seguimos teniendo pese a quien pese y caiga quien caiga. La experiencia se repitió ayer en O Grove para los más cercanos, para la gente de la comarca que también mira con recelo los frutos que crecen en las bateas. Les puedo asegurar que la degustación fue un éxito tanto para la organización como para los estómagos de los participantes que hasta allí acudieron. Para los voluntarios Supongo que los voluntarios que ayer rondaban por la lonja de O Grove se llevaron una sorpresa agradable cuando se encontraron con la degustación del mejillón. Y, créanme, ayer llegaron hasta la península meca muchas personas dispuestas a poner todo su empeño en la retirada del fuel. La mayor parte de ellos acudieron sin previo aviso, y ante la falta de trabajo pendiente, los integrantes del comité los enviaron a hacer turismo por la localidad. Y es que, afortunadamente, aún hay mucho que ver en esta península. El sucio chapapote Y es que, hasta en la guerra, hay que tener un respiro. Y O Grove, como A Illa, como Cambados, como Arousa entera, está en guerra. Es una contienda contra un enemigo silencioso y pestilente que se empeña en entrar en nuestras aguas. En cuanto vuelva a intentarlo, nuestra flota defensiva le cerrará el paso. Las espadas están en alto.