Al encuentro de la mancha

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Los buques anticontaminación que trabajan a la entrada de la ría han despertado los temores de los arousanos. Una embarcación salió ayer a comprobar el estado del mar

30 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

En Arousa quedan ya muy pocos que se fíen de las informaciones oficiales en relación al vertido de fuel del «Prestige». A pesar de que los datos ofrecidos eran relativamente tranquilizadores, la llegada de dos barcos anticontaminación a la boca de la ría y los preparativos previos al despliegue de barreras hicieron saltar todas las alarmas entre la población arousana e hicieron sospechar que la situación pintaba peor de lo que se anunciaba. Y como no hay mejor conocimiento que el que resulta de la propia observación, a primera hora de la tarde de ayer una lancha salía del muelle de O Xufre para comprobar el estado de la ría. Primera inspección: los polígonos de bateas. Las autoridades dispusieron el viernes ladrillos y plásticos en todos los puertos arousanos para que se cubriesen las mejilloneras. Pero aunque en la tarde de ayer ya no quedaban ladrillos en el muelle de O Xufre, tan sólo una de las más de mil bateas que la lancha cruzó en su trayectoria tenía dispuesto este singular operativo. Las sospechas parece que se cumplían. El plástico estaba ya roto y algunos de los ladrillos empleados como contrapeso comenzaba a enredarse en las cuerdas. El mar está todavía calmo, pero comienza a llover y se teme que según se acerque la boca de la ría se vaya embraveciendo. Finalmente, las predicciones se van cumpliendo según se avanza. Isla de Rúa: un barco anticontaminación aparece ante los ojos de los tripulantes. La lancha se acerca. Se trata del Arca, la embarcación de bandera holandesa que trabaja en la absorción de la mancha situada, en ese momento, a catorce millas de Sálvora. Lleva rumbo al puerto de Vilagarcía. Allí, la empresa Finsa-Foresa ha habilitado un tanque para que el fuel recogido en el mar pueda ser depositado. Más adelante pueden vislumbrarse los primeros signos de la marea negra. Un pájaro muerto aparece flotando en el agua. La lancha se detiene y lo recoge. Efectivamente, está cubierto de petróleo. El mar bate cada vez más y los tripulantes comienzan a preguntarse si podrán superar la bocana de la ría. Aparece otra embarcación. En esta ocasión se trata de un buque de Sasemar, preparado para cuando se de la orden de colocar las barreras en el mar. La lancha llega a la boca de la ría. Illa de Sagres. El oleaje impresiona cada vez más. No será posible ir más allá. Media vuelta y de nuevo rumbo a O Xufre. Cinco de la tarde. Los cinco navegantes llegan al muelle. Una decena de personas se acercan. Quieren conocer novedades. Observan el ave muerta y teñida de fuel. La gran pregunta sigue siendo si la costa y los arenales de Arousa se tintarán también con la negra sombra del «Prestige». Pero, por el momento, no hay respuestas. Continúa la incertidumbre.