Más de seis años de espera para un veredicto de culpabilidad

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

AROUSA

XOÁN CARLOS GIL

El tribunal, atendiendo a las partes, impondrá una pena de entre 15 y 17 años y medio

23 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El pasado miércoles, más de seis años después de que el cuntiense Manuel García Varela hubiese fallecido a consecuencia de un tiro en la cabeza, un jurado declaró culpable de asesinato al autor del disparo, Alfredo Sánchez Chacón, más conocido por Rambo. Ninguno de los nueve miembros del jurado se dejó amedrentar por las formas y las actitudes del procesado, que fue expulsado de la sala de vistas a los pocos minutos de haber comenzado el juicio. Su breve aparición estuvo marcada por las interrupciones, las acusaciones de montaje, los insultos, las recusaciones a su abogado y las amenazas. Nada nuevo si se tienen en cuenta anteriores comparecencias judiciales en la Audiencia de Pontevedra de este conocido delincuente. Así, cuando el secretario judicial leía la calificación del ministerio público, Rambo alzó la voz: «Este juicio es una farsa». La presidenta del tribunal -que tendrá que imponer una pena de entre 15 y 17 años y medio de prisión, según atienda a las peticiones de la defensa o de las acusaciones, respectivamente- le advirtió que debía guardar silencio. No sirvió de nada. El procesado se encaró con la magistrada con un «me da igual lo que diga usted». Instantes después, y ya cuando la fiscal explicaba su acusación a los cuatro hombres y cinco mujeres que constituyeron el jurado, la situación se volvería a repetir. Sánchez Chacón fue expulsado de la sala, pero por el camino aún tuvo tiempo de insultar al tribunal y a las partes: «hijos de puta», masculló rodeado de cuatro guardias civiles y esposado por delante. Incluso cuando tuvo que regresar a las dependencias judiciales dio muestras de su carácter forjado en la Legión y en las Coes. Se negó a contestar a todas las preguntas, criticó a su abogado y lo rechazo -el tribunal desestimó posteriormente la recusación- y pidió perdón a la familia de la víctima: «No lo conocía. Que descanse en paz». Incluso dio muestras de su conocimiento de Derecho cuando aseguró no comprender porque le imputaban un asesinato y no un homicidio. Finalmente, y tras reiterar las acusaciones de montaje y farsa, optó por no estar presente durante la celebración de la vista. «Yo me voy. No quiero estar presente porque sino me tendrán que encadenar». Carencias estructurales La decisión de Sánchez Chacón dejó a la vista algunas de las carencias estructurales del edificio de la Audiencia, un inmueble que antes de final de año está previsto que empiece a ser remodelado, ya que no dispone de salas especiales para presos peligrosos. Tras unos momentos de vacilación, Rambo se pasaría el resto del juicio en un furgón de la Benemérita y sólo comparecería para ser identificado ocularmente por algunos de los testigos que asistieron en la madrugada del 19 de agosto de 1996 al asesinato de Varela García en un bar de Cuntis. Precisamente este ir y venir de la sala de Audiencia al vehículo policial provocó un nuevo estallido de rabia: «Me tratas como a un animal de circo, perra de mierda», dijo desafiante a la presidenta del tribunal. Antes, la fiscal, previsora y recelosa ante los ademanes del procesado, pidió a los guardias civiles que esposaran a Sánchez Chacón por la espalda. Precisamente, uno de estos agentes destacó lo tranquilo que se mostraba Rambo en su presencia y que toda su palabrería era de cara a la galería. El resto del juicio apenas tuvo historia. Algunos testigos lo identificaron como el autor del tiro mortal, otros como el que disparó horas antes de este suceso en la zona monumental de Pontevedra y otros como el desconocido que visitaba su bar en Vilaxantar (A Coruña). Por su parte, los peritos explicaron que Rambo, aunque no padece una enfermedad mental, sí tiene una personalidad antisocial que hace que prefiera la soledad y la compañía de prostitutas a la del resto de personas. Esta forma de ser deriva en actitudes violentas, según explicaron los expertos, cuando se trasiegan en grandes cantidades alcohol o se ingiere cocaína, drogas de las que el procesado era bastante amigo. Esta circunstancia, considerada probada por el jurado, motivo que las acusaciones rebajaran los 20 años de cárcel pedidos al principio del juicio a los 17 años y medio solicitados finalmente. Rambo aún tuvo tiempo de una última aparición estelar cuando se iba a dar a conocer el veredicto. Escoltado por ocho agentes y vestido con su sempiterno pantalón vaquero rechazó estar presente en la sala.