Pescadona, con factoría en A Illa de Arousa, fue de las primeras depuradoras que utilizó las etiquetas azules y verdes de la denominación de origen para el mejillón. Un año después, es de las pocas, sino la única, que lo sigue haciendo. La empresa hizo esta apuesta porque cuentan con clientela que prefiere el mejillón con marca, pero sus responsables reconocen que no está resultando un factor fundamental a la hora de vender. El mejillón gallego es por sí mismo garantía de calidad de modo que el que se vende como genérico -la inmensa mayoría- tiene suficiente crédito entre el consumidor. Pescadona está distribuyendo semanalmente el «Mexillón de Galicia» y lo hace con destino a los mayoristas de Barcelona, Valencia, Bilbao y Madrid, preferentemente. En la comunidad gallega es, hoy por hoy, muy difícil comprar la denominación.