A la luz de las velas Ayer, en algunos restaurantes de Vilagarcía, se comió a la luz de las velas. Les pasó a algunos de mis compañeros, que fueron a darle un gusto al paladar a un local del Callejón del Viento. Y desde allí, con dos velas sobre la mesa, contemplaron desde la ventana lo más crudo del crudo invierno. Muros que se caían y persianas que abandonaban volando sus ventanas pasaron ante sus ojos. Y eso fue lo menos grave que pasó en la comarca. El estado en el que quedaron las carreteras con la borrasca es más que elocuente. Y el peligro de caída de árboles, o contenedores era más que real y evidente. A cubierto Ayer no era un gran día para subirse al coche. En realidad, ayer no era un gran día para poner un pie fuera de casa. Hizo día de sillón y tele, mientras la luz no fallase. Los que tuvieron suerte con el suministro fueron los organizadores del curso de comercio electrónico que se celebró por la tarde en la casa de cultura de Vilagarcía. La clase se pudo dar, incluso se registró todo un éxito de público.