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Begoña Paso begona.paso@lavoz.es

AROUSA

M.M.

O Grove se prepara para su cita más importante. Los flamantes galeones ya están en el puerto, los ordenadores en la central de ventas y el marisco, en la despensa

03 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

En dique seco El Club Náutico de Sanxenxo tuvo la feliz idea hace unos meses de construir dos galeones y recuperar, de este modo, un trozo de la historia y la tradición marítima de las rías. Y eligió la carpintería de ribeira de los hermanos Garrido, en O Grove. La botadura ya se pospuso otras veces, pero mañana será por fin el día. Para suerte del Patronato de la Festa do Marisco coincidirá con los actos inaugurales del evento con lo que, aunque una cosa no tiene que ver con la otra, la cita gana en interés. Eso sí, se quedaron con las ganas de que viniera El Rey. Los barcos salieron ya del astillero y esperan arrimados a puerto a recibir el bautizo de mar. La cita es a las dos y media de la tarde y, para meterse en ambiente, unas horas antes se celebrará una regata de dornas tradicionales organizada por Amigos da Dorna Meca. Esperemos que el sol y el viento acompañen. La puesta a punto Los galeones ya están listos, y los ordenadores también. La gastronomía no está reñida, o no debería, con la tecnología y en la Festa do Marisco han optado por un sistema rápido y limpio de venta del producto: se paga en un sitio y se coge la comida en otro. Los servicios técnicos apuraban ayer los detalles para que la central de ventas funcione a la perfección desde hoy. El marisco, con patas El recinto, la limpieza, las actividades... pero, sin duda, lo más importante de la fiesta es el marisco. No corren buenos tiempos para la exaltación de este producto porque la toxina fastidió un poco el panorama. Pero, no hay problema. El patronato garantiza que habrá marisco porque la marea roja tiende a remitir y porque las depuradoras están abastecidas. En todo caso, siempre nos quedan las nécoras -los crustáceos no resultan afectados por el episodio tóxico- que ayer se estaban vendiendo en la lonja de O Grove. Dicen que el marisco con patas es el más rico -para gustos colores- así que más de uno se tirará de los pelos por no poder comerse un centollito de la ría.