Veinte carrilanas invadirán hoy la carretera de A Siradella, en O Grove, a partir de las once. Ayer dedicaron toda la tarde a realizar entrenamientos
31 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.De presentaciones La plaza de O Corgo estaba ayer llena de gente paseando, como de costumbre. Delante del Concello estaban todas las personas inscritas para participar en el segundo descenso de carrilanas desde A Siradella hasta Campos. Todos reunidos, esperaban a que Miguel Pérez y Paula Janza los recibieran y les dieran el visto bueno. Allí estaban más de quince personas que iban a participar en la carrera. Había gente de todas las edades, desde niñas de once, hasta papás maduritos de cuarenta y cinco. De todos los modelos Cada uno de los participantes presumía de su tradicional vehículo, elaborado, en algunos casos, con su propio sudor, y decorados, algunos, muy imaginativamente. De colores, sin pintar, con techo, sin él... Mil y una ocurrencias para diferenciarlos. Por la tarde Después de presentarse, de hacer recuento del número total de participantes inscritos y de presumir de vehículos, se recogieron todos a sus casas. Pero la cita del sábado aún no había acabado. Por la tarde, a eso de las ocho, todos los remolqueros se volvieron a reunir, pero esta vez para hacer los primeros entrenamientos. Y es que la cuesta de A Siradella es muy diferente bajándola en coche que en carrilana. Los profesionales Allí estaban esperando tres coches profesionales para hacer una demostración: dos karts y un fórmula. Claro que las comparaciones habría que dejarlas para otra ocasión, porque las características de unos y otros vehículos eran muy diferentes. Primeras caídas Lo más importante en estos casos es la precaución. Hay que tener cuidado, no embalarse e intentar mantener el equilibrio cuando se pasa por encima de un bache. Una vez que el conductor sabe esto, ya está listo para la prueba de oro. Un poco de entrenamiento más y estarían preparados para el gran descenso, hoy a las once. Ahora, a los conductores sólo les queda esperar a que las laderas desde A Siradella hasta Campos se llenen de gente para animarlos.