De Vilagarcía a O Grove en 90 minutos

Laura Besada VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Los usuarios esperan una media de 30 minutos a los autocares

20 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Son las ocho y media de la tarde. Llevo todo el día en Vilagarcía y solo pienso en llegar a mi casa. Hoy he salido algo más temprano de trabajar que de costumbre. Pero no tengo autobús para irme a O Grove hasta las nueve y media. Tendré que hacer la espera. Es uno de los incovenientes que tiene viajar en este transporte, que muchos eligen por obligación, y otros para evitar las aglomeraciones de automóviles en las carreteras de la comarca durante los meses estivales. Después pasear, tomar un café y dar mil vueltas, solo falta un cuarto de hora para emprender el viaje. Me voy a la estación y allí espero, en el mismo andén, a que llegue el autobús. Van llegando el resto de los pasajeros. Siempre hay gente nueva que se une al trayecto. Pero están Pereira y Pedrosa, dos vendedores de cupones que trabajan también en Vilagarcía, y que diariamente cogen este mismo autobús, para dirigirse a Castrelo y O Grove, respectivamente. Esperamos a que llegue el autocar, que viene desde Santiago. Treinta minutos Son las nueve y media y todavía no llega. Puede llegar unos minutos tarde, dependiendo del tráfico que haya en las carreteras. Son la nueve y cuarenta minutos. Nos empezamos a impacientar. Sigue sin venir. Empiezan a oírse comentarios: «llevo aquí desde las ocho de la mañana y solo quiero llegar a mi casa», «llevo desde las ocho de la tarde esperando para coger este autobús»... También bromeamos recordando aquel dos de julio en el que Pereira, Pedrosa y yo nos quedamos tirados en la estación de autobuses. El autobús que venía desde Santiago había pasado de largo, sin parar en la estación, y el que salía desde Vilagarcía se había suspendido por no haber suficiente demanda de gente que hiciera este trayecto en ese horario. Pero nadie nos avisó. Nos enteramos cuando, cansados de esperar, llamamos a las diez y media de la noche a atención al cliente. Al final, tuvimos que coger un taxi para que nos llevara a casa y recoger a una joven que esperaba en una parada de autobús. Por supuesto, la factura se la pasamos a la empresa. ¡Por fin llega el autobús! Todos suspiramos aliviados. Ya son las diez de la noche. Nos ponemos en fila para ir subiendo. El precio que hay que pagar para llegar hasta O Grove es de 2.80 euros. El viaje El autocar arranca, viene casi mediado de Santiago. Eso supone que hará varias paradas en el camino, tanto para que la gente baje como para recoger a más. El recorrido es aburrido. Se escuchan murmullos de la gente hablando y de fondo una música, que es la que está escuchando el conductor. Pasan doce minutos desde que cogimos el autobús. Un hombre sube en la parada que hay en la carretera que se dirige a Cambados. El señor le da quejas al conductor. Lleva desde las diez menos veinte esperando por él. Se sienta. Empieza a comentar con otros dos pasajeros los retrasos. «Cuantos más autobuses hay, peor es el servicio», se escucha de fondo. Son las diez y media y ya estamos en Cambados. En la estación bajaron cinco personas. A estas horas ya debería estar en casa. Luego paramos en Castrelo, Dena, Vilalonga... Son las once menos diez y acabamos de pasar A Lanzada. Ya estoy casi en casa.