Fiesta del colacao con o sin galletas

AROUSA

AREOSO

13 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

POR MUCHAS VUELTAS que se le dé, el asunto resulta inexplicable. ¿Es posible que los diseñadores del eterno calendario festivo hayan olvidado una vianda en la nevera? ¿Es posible un error en la calculada estrategia calórica de esta comarca? Desde hace algunos años, poderosas mentes se encargan de forjar digestiones y cuerpos baturros, a base de exaltar cualquier migaja susceptible de ser llevada a la boca y masticada sin perder cierta dignidad. Los logros alcanzados son muchos. Cayeron el albariño de Cambados, el barrantes y las almejas de Carril; ya están en el bote los mejillones de A Illa; la lamprea de Cesures hierve junto a la anguila y la caña de Valga, en feliz síntesis de copa y mantel; los callos centrifugan el sudor en Meis, en pleno mes de julio... Lo mejor es que la faena prosigue sin desmayo. Ahí están los gloriosos tributos al pollo y al pan de O Salnés. Y la consagración de vieiras y bacalao, este mismo fin de semana. Pero, hombre, no se me descuiden ahora. Hagan caso al Torreiglesias y a su manual médico de batín y zapatillas. Siendo el desayuno una comida principal, ¿para cuándo esa fiesta del colacao en San Tomé, sin ir más lejos? Es de justicia