El SPAD de O Grove inicia una campaña de prevención del consumo de alcohol y drogas sintéticas Adoptar la jerga de los adolescentes para enseñarles a decir «no» a las drogas. Ese es el objetivo que el Concello de O Grove persigue con la campaña de información y prevención que arrancará estos días en el municipio meco. Articulada por el Servicio Preventivo Asistencial, esa campaña comenzará con el reparto de carteles y dípticos en los bares y locales de copas. Y es que hay que llevar la información a donde ésta pueda ser escuchada. Por eso, en septiembre le tocará el turno a colegios e institutos.
22 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Hace tres años, el Concello y el SPAD de O Grove realizaron una campaña de prevención del consumo de alcohol y de drogas sintéticas. Ayer, la concejala de Servicios Sociais, Ana Isabel Domínguez Bea, presentó una nueva iniciativa orientada a frenar la incidencia que la ingesta de este tipo de sustancias tiene entre los vecinos más jóvenes del municipio meco. El consumo de estas sustancias es en la península grovense «importante aunque no más elevado que en otros lados». Aunque se ha estabilizado el número de personas que utilizan drogas de estos dos tipos, se ha constatado un incremento importante del llamado «consumidor experimental». Bajo esa denominación se esconden jóvenes de edades cada vez más tempranas que «no saben qué les puede pasar por tomar esas sustancias aunque sólo sea una vez». Tres objetivos Por esa razón, la campaña que arranca ahora en O Grove va dirigida, fundamentalmente, a adolescentes y jóvenes de entre 14 y 18 años de edad. De momento, se centrará en hacer llegar a ese segmento de la población mensajes «claros, concretos y en su lenguaje» sobre todas las sustancias y las repercusiones que su ingesta puede provocar en el organismo. El objetivo de esta campaña informativa es triple, según indicó ayer la concejala de Servicios Sociais. El primero pasa por disminuir el consumo de alcohol y drogas de diseño, especialmente éxtasis. En segundo lugar, se pretende retrasar la edad de iniciación al consumo, y que ahora se acerca peligrosamente a los doce años. El tercero de los objetivos que se ha marcado el SPAD con esta campaña es «crear las bases para un cultura del rechazo al consumo de todas estas sustancias». El único arma con el que los técnicos de ese servicio lucharán en esta batalla es la información. «Una información que tiene que ser veraz, porque si no fuese así, los jóvenes perderían la confianza que hasta ahora podamos haberles dado».