Un policía local de Vilagarcía pide la baja de paternidad para poder cuidar a su hijo
AROUSA
José Avelino Santos es uno de los hombres pioneros en hacer uso de este derecho, que la ley reconoce desde hace un año José Avelino Santos Oubiña, un policía local de Vilagarcía y su esposa tienen dos hijos. Cuando hace cuatro años nació su primer retoño, Uxía, su madre se vio obligada a volver al trabajo dos meses después de dar a luz. Hace tres meses nació el pequeño Iago. La historia tenía trazas de repetirse. Sin embargo, José Avelino rompió la inercia al decidirse a hacer uso de un derecho reconocido por la ley hace escasamente un año: pedir la baja por paternidad. Desde entonces, pertenece a ese escaso club de padres que, como en su día el mismísimo Tony Blair, saben de pañales y biberones tanto o más que las mujeres. Y es feliz.
15 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Como cualquier madre que da a luz, la mujer de José Avelino Santos tenía derecho a disfrutar de sus cuatro meses de baja por maternidad. «Pero la empresa en la que trabaja tuvo problemas con las sustituciones, y tanto cuando nació Uxía como ahora con Iago tuvo que incorporarse dos meses después del parto», explica este joven policía local de Vilagarcía, mientras disfruta con su hija en el parque infantil de Vilaxoán. «Ahora vamos a ir a un partido. Mi hija podía quedarse en casa, pero le gusta venir al fútbol conmigo», añade. Avelino puede pasar el día con sus dos pequeños porque no está trabajando. Es uno de los pocos hombres que en España se ha decidido a hacer uso del derecho que permite ahora coger la baja por el nacimiento de sus hijos al padre o a la madre indistintamente. No pudo hacerlo cuando nació Uxía y la madre tuvo que volver al trabajo dos meses después. «Entonces nos arreglamos porque yo tenía el mes de vacaciones, pero ahora puedo disfrutar de dos meses con ellos». Reportaje esclarecedor El joven se enteró de las posibilidades que abre la ley acerca de la paternidad, por una revista en la que se publicaba un reportaje sobre los padres que habían optado por cojer la baja. «Hablaba de los problemas que tenían, y de que uno de ellos incluso llegó a perder su trabajo». Claro que la Policía Local resulta mucho más civilizada: «Yo fui más afortunado, no me pasó nada de eso». Iago, el pequeño de la familia Santos, nació el 11 de marzo, y dos meses más tarde, el 13 de mayo, su mujer tuvo que reincorporarse a su puesto de trabajo. Así las cosas, Avelino no tenía mucho tiempo para pensárselo. El día 2 hizo la solicitud, el 8 se la tramitaron y el 13 se hizo cargo de sus hijos. «Lo consulté, pregunté en la Seguridad Social y en el sindicato, me pidieron los papeles correspondientes y no hubo problema alguno». Así pues, Avelino se dedicará a cuidar de los niños hasta el 27 de junio. «La verdad es que es algo estupendo, porque te permite organizarte. En un matrimonio en el que trabajan los dos es de locos, andas todo el día corriendo de un lado para el otro».