Una ama de casa de Vilagarcía y un sacerdote de Cambados, agraciados con el «Rasca y gana» que reparte mil euros con el cartón
04 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.REDACCIÓN VILAGARCÍA Fue una semana de fortuna en los juegos de azar para la comarca. La ONCE hizo un millonario y repartió miles de euros en Vilagarcía, y el juego «Rasca y gana» de La Voz que acompaña a las cartas de la Baraja de Galicia dio una alegría a dos vecinos de O Salnés. Los afortunados son Julia Quintela, una ama de casa de Vilagarcía, y Manuel Bugallo Fernández, un sacerdote natural de Noia pero que lleva viviendo en Cambados desde el año 1968. Los dos se encontraron con el premio de mil euros (166.386 pesetas) diarios que reparte La Voz de Galicia cuando rascaron los cartones. En el caso de Julia Quintela, para repartir entre ella y otro agraciado; el día que Manuel Bugallo se llevó la buena noticia, fueron dos jugadores más los que encontraron la suerta en la baraja. En total, Quintela se llevó cerca de 500 euros (83.193 pesetas), y Bugallo, sobre 275. Los dos son fieles lectores de La Voz. «La compro todos los días -dice Julia-. Es un motivo más para salir de casa y participo en todos los juegos, aunque es la primera vez que me toca. Bueno, una vez me tocó un premio en un cartón, pero estaba equivocado. Resultó que había premiados por toda Vilagarcía. Fue un chasco». Por supuesto, lo seguirá intentando, porque además le gusta la baraja. «En casa se juega a las cartas, y ésta es muy original». La afortunada ama de casa tiene muy claro en qué gastar el dinero. «Me lo voy a gastar en mí, me voy a dar un capricho. Vino a mayores y así como entró se va». Manuel Bugallo tiene un largo currículum como profesor en la comarca, donde además fue director del instituto Cabanillas de Cambados. Aunque compra siempre La Voz, rascó el cartón por casualidad. Y acertó. «No suelo jugar, lo que sí hago es coleccionar lo que viene, como ahora la baraja o la biblioteca 120. La idea de la baraja está muy bien. Lo del tres de cunchas y el dos de percebes me pareció una idea muy simpática». El dinero no le durará mucho en el bolsillo. «Habrá que darle algo a la repartidora, que es muy simpática, y a otras gentes que lo necesitan».