Los ganadores de la ONCE trabajan en empresas de Rubiáns, donde tocó la lotería de Navidad La fortuna prefiere Rubiáns, no cabe duda. En la misma recta donde hace tres años tocó el segundo premio de la lotería de Navidad viven o trabajan los agraciados por el sorteo de la ONCE del pasado domingo. Jesús Fernández García, uno de los dueños del concesionario Mercedes Benz, es el afortunado con el «sueldazo» de 6.000 euros (998.316 pesetas) anuales por 25 años. Otros cupones premiados con 3.000 euros (499.158 pesetas) recayeron en empleados del taller Buenos Aires. Todos ellos suelen reunirse, como no, en el bar Alegría, el centro neurálgico de los agraciados por los juegos de azar.
30 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.SUSANA LUAÑA VILAGARCÍA Jesús Fernández García debe de ser uno de los pocos residentes en Rubiáns a los que no le tocó la lotería cuando, en el sorteo del Navidad de 1998, la suerte repartió entre los clientes del bar Alegría más de seis millones de euros (998,32 millones de pesetas). La fortuna de este empresario estaba reservada para mejor ocasión y con más suculento beneficio. A partir de ahora recibirá todos los años 6.000 euros (998.316 pesetas). Es el ganador del sueldazo de la ONCE. En su concesionario siempre se compra el cupón. «Antes se lo cogíamos a El cojo, y ahora a esta chica. Siempre comprábamos el del viernes, pero yo además cojo también el del fin de semana». El lunes se comentaba en su taller que había tocado en Vilagarcía. «Si lo tengo yo ya se sabrá», pensó. Por la tarde, en el establecimiento de calzado que su mujer tiene en Vilagarcía, se enteraron de la buena nueva. «Miraron en el California, y cuando me lo dijeron no lo creía. Les dije que fueran a buscar el periódico, para asegurarme». Ayer, la familia comía tranquilamente, como cualquier otro día, en su casa de Rubiáns. «Vamos a seguir como siempre. Es cierto que supone una tranquilidad, porque el patrimonio está asegurado, pero yo lo único que pido es que no me cambie la vida. Lo pasamos mal para salir adelante, pero ahora los hijos son ya mayores y están trabajando. Lo que ya teníamos sí que es una lotería. Eso sí, tendremos vacaciones, nos gusta viajar».