La gestión del marisqueo en A Illa se realiza de forma distinta al resto de la comarca. Mientras que en la mayoría de las cofradías se trabaja al amparo de agrupaciones sectoriales que eligen a sus propios representantes, en este caso se rigen por una organización de productores: la OPP-20, lo cual implica que no hay agrupaciones al uso. Las representantes del marisqueo a pie como del marisqueo a flote son elegidos en el mismo proceso en que se vota la junta general y, a partir de ahí, se designan las comisiones de trabajo con sus directivas correspondientes. Por tanto, hablar de agrupaciones de marisqueo en A Illa es incorrecto, aunque sí es el término de uso común. «Aquí non temos agrupación pero estamos traballando con plenos dereitos y co total recoñecemento da Xunta», indicó ayer Ventura Rivas para acallar los rumores respecto a que el marisqueo a pie no está sujeto a las normas legales. «Aquí somos máis legais que ninguén». La cofradía isleña optó ya hace quince años por el modelo de una organización de productores y, a día de hoy, es de las poquísimas que mantienen este sistema de gestión. En la práctica, funcionan como una empresa privada que cuenta con su propio consejo de administración (junta general). Su carácter de OP les confiere una autonomía frente a la administración, de la que no gozan las cofradías.