Enterrados entre asfalto

La Voz

AROUSA

Las obras de Fomento en la N-550 han dejado aislada a una familia de Valga en una especie de rotonda Enterrados por el progreso. Así se ha quedado, literalmente, un matrimonio de Valga que ha visto cómo las excavadoras han ido comiendo terreno a lo que, en principio, iba a ser su hogar. José Fabeiro y Sandra Freiría se han quedado engullidos por la N-550. La vivienda por la que se han hipotecado se ha quedado reducida a una especie de rotonda, rodeada de asfalto. Fomento llegó un día con sus máquinas y con su proyecto de mejora de la carretera y aquí empezó el calvario. Una gran sensación de impotencia se ha apoderado de los dueños de la vivienda, que no dan crédito a lo que les está sucediendo.

17 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

C. U. VALGA En el kilómetro 87.7 de la N-550, a la altura de la parroquia de Xanza, se ha creado una especie de rotonda habitada. Las obras de mejora que el Ministerio de Fomento está realizando dejarán enterrada, literalmente, una vivienda construida en este punto del vial. La entrada principal de la casa tiene vistas a la N-550 y la parte trasera limita con una nueva vía que se está construyendo para dar servicio a esta carretera. Para colmo de males, este último entronque se elevará unos cuatro metros, para igualar la altura de ambos viales, con lo que las ventanas de la parte trasera quedarán cegadas por un muro de hormigón. Las máquinas llegaron hace meses con su ruido atronador y fueron comiendo terreno a la casa, ante la impotencia de sus propietarios. Y el calvario no ha hecho más que empezar. A los problemas de ruidos que han tenido que soportar José Fabeiro y Sandra Freiría, hay que añadir las grietas que han aparecido en la casa, fruto del movimiento de tierras. Y no sólo eso, el terreno donde han instalado la fosa séptica será expropiado y tampoco pueden utilizar el agua del pozo, porque todo el barro que baja de la N-550 va a parar allí. Esto a priori. Pero qué sucederá cuando rematen las obras. Los propietarios tendrán que soportar el volúmen de vehículos que circula por la N-550, sin escapatoria. Y es que ni siquiera les han dado una solución satisfactoria para acceder a su casa. Máxime cuando José ha instalado su taller de trabajo en la parte baja de la casa. Unos tres metros escasos separan el hogar de estos valgueses del tráfico rodado, a ambos lados. Ante esto, piden responsabilidades y que alguien les explique por qué se han quedado atrapados entre el asfalto.