«El castigo fue estar en Pontevedra»

La Voz

AROUSA

V. MEJUTO

Pedro Soler Bordoy, nuevo gerente de la Fundación del Hospital Comarcal do Salnés Desde su nuevo despacho en el Hospital Comarcal do Salnés Pedro Soler se apresuró a ratificar las palabras del conselleiro de Sanidade asegurando que su traslado a la comarca no es para él un castigo. «El castigo fue estar en Pontevedra», dice rotundo recordando los difíciles años en los que se encargó de la unificación de los centros hospitalarios de la ciudad del Lérez. Por eso afronta el nuevo reto con optimismo y cargado de proyectos. Asegura que en breve se ampliarán las consultas más solicitadas y se reforzará el servicio de urgencias para el que se estudia la creación de una zona de cuidados críticos polivalentes. Soler también está dispuesto a crear una comisión de participación ciudadana para abrir el hospital a la población.

15 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

SUSANA LUAÑA VILAGARCÍA «Estoy encantado». Pedro Soler está convencido de es él el más beneficiado de los cambios realizados por la Consellería de Sanidade y que a quien le espera un trabajo duro con la consolidación del CHOP de Pontevedra es a Rafael Pérez-Santamarina. -Fue mi etapa más difícil. Llevo veintidós años en gestión sanitaria y éste es el octavo hospital en el que trabajo. Para mí el castigo fue estar en Pontevedra. Fue un trabajo muy duro y ha sido muy confictivo. Es muy difícil unificar dos hospitales tan distintos, con personal diferente y una fuerte cultura sindical, y todo ello en dos años y medio. Por eso yo estoy encantado de estar ahora aquí. -El área de O Salnés no tiene los problemas de Pontevedra, pero tiene otros, derivados de que se trata de un centro de nueva creación y con carencias. -La sanidad es un área que siempre tiene más demanda que oferta y cuanta más oferta, más demanda se crea. El hospital es nuevo, está en una zona muy poblada y con una fuerte demanda, pero este año se ampliará el servicio. -Santamarina dijo que los presupuestos se iban a duplicar. -Más aún, el año pasado tenía 800 millones y este año serán unos 1.800 millones. -El mismo que tiene Barbanza. -Lo lógico es que dentro de tres años supere a los otros hospitales en régimen de fundación, porque es el que tiene más población y más joven. No me extrañaría que dentro de cinco años el centro no se pareciese en nada al actual. Ahora mismo hay dos partos diarios, los mismos que en Pontevedra. Hasta que se creó este centro, la mitad de los partos que se asistían en Pontevedra eran de la zona de O Salnés. -¿Se baraja entonces la posibilidad de ampliar el centro? -Sé que el edificio está construido de manera que podría contar con otras dos plantas, pero de momento no está previsto. El crecimiento a corto plazo tiene que ver con la ampliación de los servicios actuales y la creación de nuevas unidades. -¿Podría ampliarse el área de referencia a Caldas? -Tampoco se recoge esa previsión. Es cierto que hay personas de Caldas y Meis que preferían venir aquí y no a Pontevedra, pero no se prevé, es un tema de planificación sanitaria. -Hay colectivos que siguen oponiéndose a la gestión por medio de una fundación. -La fundación es un área de gestión que lo que hace es agilizar los sistemas de funcionamiento. Eso a la población no tendría por qué influirle. A la población lo que le preocupa es que haya buenos profesionales. Es difícil competir con los grandes hospitales. Yo no voy a contar con los mismos medios, pero lo que tengo lo puedo hacer mejor. -Hay quejas sobre las listas de espera, la escasez de personal y de camas. -Lo de las camas no es una prioridad. Sólo en noviembre y en Navidades, con la epidemia de gripe, hubo que derivar enfermos a Pontevedra, pero fueron siete u ocho; no es el problema principal. Me preocupa más la demanda en consultas.