¿Solo en la cancha?

La Voz

AROUSA

SERXIO GONZÁLEZ ANÁLISIS

27 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

esde su acceso a la presidencia del PP de Vilagarcía, Miguel Ángel González ha basado su gestión en tres máximas: la renovación del partido, con la inclusión de «jóvenes», la recuperación para las filas conservadoras de la militancia afín a Rivera y la reactivación de una agrupación que considera apagada. Por el momento, ninguno de los tres objetivos parece haberse encauzado definitivamente. Neófito en tales lides, González tuvo que vivir en sus carnes un apresurado proceso de aprendizaje en el que hubo de todo un poco. Quizás el principal peaje que ha debido pagar se encuentra en la propia dinámica de la agrupación local. El PP en Vilagarcía es todavía una formación maltrecha, por la que han sobrevolado seis presidentes distintos en apenas cinco años. Tras la espantada de Rivera y el fiasco del candidato José Antonio, el horno de los conservadores no estaba para demasiados bollos. El encargado de intentar cocinarlos fue Manuel Bouzas, con el inestimable apoyo de Amadeo Rodríguez desde la secretaría local. Ambos capitanearon el partido por una decisión vertical, que emanaba de la dirección del PPdeG. Con su llegada, y antes ya con la de Pablo Crespo, se introdujo un factor de incertidumbre en el funcionamiento interno del PP. Nadie sabía cuál era la opinión de su amplia base social acerca del rumbo que enfilaba la agrupación. Un año después, la operación se repitió, esta vez con González Estévez como protagonista. Nuevamente, una decisión vertical ponía y quitaba rey. El descontento cundió entre veteranos sectores populares. González disponía del apoyo fundamental de Rafael Louzán, pero la falta de experiencia y su condición de nuevo afiliado suscitaban dudas. Convencido de sus propias fuerzas, e imbuido del apoyo de la dirección provincial, el nuevo presidente se dispuso a jugar sus cartas. Sin embargo, su desconocimiento de los entresijos inherentes al juego político le jugó un flaco favor en cuestiones como la moción sobre gestión deportiva, la operación de adquisión de una sede conjunta para el club de baloncesto Cortegada y el partido o el desplante de Rivera Mallo. Con todo, el pulso entablado con sus compañeros de gestora se ha saldado a su favor. Hoy, González es la única cabeza visible de la gestora del PP. Ahora bien, la soledad en la cancha también entraña sus riesgos. La principal incógnita es conocer si se volverá a encontrar con sus rivales en el congreso local. Y, de ser así, desvelar con quién está la militancia.