-Hablamos de la historia del Gran Hotel y usted forma ya parte de esa historia desde que asumió la dirección en 1990. En este tiempo habrá tenido muchas y todo tipo de vivencias ¿no es así? - Para mí es un orgullo dirigir un establecimiento de esta categoría y, desde luego, me ha proporcionado vivencias muy importantes. Tienes acceso a una serie de personas importantes que tienen mucho que decir. El sentarme con ellos y escucharles ha sido muy enriquecedor. Me acuerdo de las conversaciones con Severo Ochoa, mis conversaciones y mi gran amistad con Laxeiro o Alberto Cortez, los pintores Javier Pousa, Jorge Castillo, Fernando Ónega... Con Julio Iglesias también he tenido un trato muy humano. Muchas veces, cuando conoces a estas personas, cambia el estereotipo que tenemos de ellas a través de los medios de comunicación.