El centro interminable

La Voz

AROUSA

La comunidad educativa reclama la ampliación de Bizocas desde la inauguración del instituto La historia del Instituto de As Bizocas es breve, pero plagada de polémicas y desencuentros. El centro de secundaria nació oficialmente el 27 de noviembre de 1998, cuando los comuneros de San Vicente rubricaron la cesión de los terrenos necesarios para su construcción. Tres años después, y tras una dura batalla, los padres de alumnos han vuelto a lograr que los comuneros cedan espacio para ampliar unas instalaciones que, como muchos auguraban, se quedaron pequeñas para las necesidades del municipio. En cuanto la firma del convenio se formalice, la pelota estará en manos de la Xunta.

17 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

R. E. O GROVE Mañana mismo, el alcalde de O Grove descolgará el teléfono para hablar con el delegado de Educación. Miguel Ángel Pérez quiere que José Antonio Fraga Boullosa inicie, cuanto antes, los trámites para recibir de manos de los comuneros de San Vicente los terrenos precisos para ampliar el instituto de As Bizocas. Y es que el viernes, la directiva de esa entidad se comprometió ante el alcalde y el presidente del APA a zanjar un asunto que llevaba ya demasiado tiempo pendiente. La reclamación de una ampliación del recinto de As Bizocas no es nueva. Acumula a sus espaldas tantos años como el propio centro. Muchas voces alertaban, antes de que las obras comenzasen en ese punto de San Vicente, de que el terreno era poco y las aulas previstas, escasas. Cuando el centro comenzó a funcionar -este es el tercer curso que se imparte en él- el problema se presentó en toda su dimensión. Y los responsables del APA, con su presidente Benito Álvarez a la cabeza, iniciaron una dura campaña para mejorar las condiciones del edificio. Todas las puertas Intervenciones en el pleno municipal, peticiones de entrevistas con educación, viajes a Pontevedra, movilizaciones... Los padres de alumnos llamaron a todas las puertas para lograr sentar a una misma mesa al Concello y a los comuneros de San Vicente, poseedores de los terrenos que rodean el instituto y en los que, forzosamente, debería crecer éste. Tras muchos esfuerzos, a prinicipios de este año lograron su objetivo: comenzaron una serie de encuentros entre los grupos políticos y la directiva de la comunidad. Pero entre ambas partes no existía más que el desencuentro. Otras polémicas, como los vertidos de concha de mejillón o el caso Lampáns, enturbiaban el debate. Meses después, éste ha rebrotado. Y en sólo dos encuentros ha habido acuerdo. Algunos recuerdan la presión ejercida desde el interior de la comunidad de montes por un grupo de «críticos».