«Cazar non é só dar tiros»

La Voz

AROUSA

Los cazadores son los más críticos con los «escopeteros» y los furtivos y se precian de respetar la naturaleza

17 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

B. C. VILAGARCÍA Las jornadas de caza no se ciñen a horarios, sino a la luz del sol. Así que la actividad comienza muy temprano. Javel, Paco y José Manuel Naranxo empezaron el pasado jueves poco después de las ocho de la mañana. Junto ellos, los perros. «Eu se non tivera can non cazaría», dice Javel. Y es que, si el perro es el mejor amigo del hombre, lo es más todavía si es cazador pues de él depende en buena medida el resultado de la caza. Esta vez son ocho: Titán, Chicote, Chispa, Ons, Bola, Coco, Meca y otra Chispa, que corrieron incansablemente durante cinco horas buscando la codiciada pieza. Y lo hicieron por Con Negro (O Grove), donde el monte bajo y el mar ofrecen un paraje excepcional para la práctica de la caza. Sopla un frío viento del norte pero los cazadores pronto entran en calor. A la media hora Paco se cobra el primer conejo del día y eso levanta los ánimos. Para el segundo hubo que esperar un par de horas y esta vez fue Naranxo el que atinó en el blanco. Javel se quedó sin pieza «pero iso é o de menos». «O importante é desfrutar da caza, e iso non é só dar tiros. Hai moitos escopeteros que se dedican a iso pero eses non son verdadeiros cazadores e duran pouco». Javel es un hombre vinculado al mar profesionalmente pero también un gran amante del monte. Concibe esta afición como una filosofía de vida y reconoce que no hay sitio donde disfrute más. «A un cazador tenlle que gustar a natureza, por riba de todo». Y andar, también. En una jornada de caza se pueden recorrer ocho o nueve kilómetros, según comentan. Pero como todo esfuerzo tiene su recompensa, al terminar la mañana les espera un churrasco que ellos mismos asan al aire libre, «porque tódolos cazadores teñen bo dente».