Para no quedarse de hielo

La Voz

AROUSA

La demanda de gasóleo se triplica en la comarca durante los meses de otoño e invierno Siete grados de media en los últimos días. Son las temperaturas que sufren los habitantes de O Salnés desde que la ola de frío invadió la comarca. Y aunque Galicia no figura entre las comunidades autónomas en alerta, haber entrado de lleno en el crudo invierno tras un otoño con temperaturas suaves no es lo más recomendable para mantener la buena salud. Es el momento de encender la calefacción, y aunque hoy en día hay una variedad de sistemas entre los que elegir para mantener el hogar caliente, lo cierto es que el más económico sigue siendo, de momento, la tradicional caldera de gasóleo.

15 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

REDACCIÓN VILAGARCÍA El frío está dando mucho que hablar en los últimos años. Veranos que no son lo que se espera y a los que no ayudan las casi siempre pesimistas y a menudo no contrastadas previsiones meteorológicas para Galicia; inviernos en los que la lluvia no deja de acosar día tras días y otoños que se olvidan de sus habituales temperaturas y pasan de los quince a los siete grados sin avisar al personal. La ola de frío que invade España llegó a Galicia, y aunque la comunidad no entra dentro de las zonas de riesgo que sí peligran sobre el resto del territorio español, lo cierto es que el bajón de temperaturas en escasos días no ayuda a mantener la buena salud. Frío y humedad De la ropa de entretiempo a los abrigos polares en tan sólo unos días. Y las viviendas, bajo el acoso de la humedad y las bajas temperaturas. Es el momento de encender la calefacción. Hoy en día existe un amplio abanico de posibilidades para espantar el frío. Desde la tradicional estufa de butano a los más modernos sistemas de acumulación de calor y la posibilidad de conectar el gas natural. Pero el sistema más económico y generalizado sigue siendo la tradicional caldera de gasóleo, sobre todo para las casas grandes difíciles de guardar. El sistema de tarifa nocturna es apropiado para los pisos pequeños, pero muy costoso y poco práctico en las viviendas de piedra y en los chalés unifamiliares. Por eso, las empresas que se encargan de la distrubición de este producto no dan abasto en los últimos días para atender la cantidad de llamadas que reciben reclamando combustible para calentar los fríos hogares.