El desprendimiento de elementos tiene su origen en sistemas anticuados para el anclaje de los aplacados El desprendimiento de elementos de las fachadas del caso urbano se ha convertido en una imagen habitual en Vilagarcía. El problema para nada es exclusivo de la capital arousana. Se repite, de hecho, en cualquier población, y la solución no es fácil. Fuentes del sector de la construcción creen, no obstante, que es necesaria una ordenanza, de ámbito como mínimo autonómico, para regular la elaboración de los exteriores de los edificios. Una norma clara, que exija la implantación de mecanismos más eficaces para fijar el aplacado.
22 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.S. G. VILAGARCÍA El caso de los ascensores sirve perfectamente para ejemplificar el problema de las fachadas. Hasta hace pocos años, los únicos ascensores que se instalaban tenían capacidad para cuatro personas. Ahora, la ley exige que los edificios de hasta veinte viviendas cuenten con un elevador de seis plazas. El sector apunta que la misma medida debería adoptarse con respecto a la elaboración de las fachadas. Una ordenanza de ámbito global, al menos autonómico, que marcase la obligación de instalar exteriores ventilados, con cámara de aire y sujeciones con perfiles de acero para anclar las placas, podría ser la solución a los frecuentes desprendimientos. ¿Por qué? Porque la raíz del problema se encuentra, precisamente, en los mecanismos de sujeción que se utilizan habitualmente. La plaqueta, elemento que prosperó notablemente en las edificaciones de los años setenta, suele fijarse con mortero. De una correcta relación entre el agua y el cemento que constituyen su base depende la firmeza de la instalación. Pero la mezcla no siempre es la adecuada. Hay más problemas. La eladicidad, por ejemplo. Las placas tienen poros, y por ellos se filtra el agua de la lluvia hasta el propio mortero. Una noche de bajas temperaturas puede ser suficiente para congelar el líquido y deteriorar el elemento hasta provocar caídas. Una fachada ventilada evita esta serie de inconvenientes. Pero, eso sí, los costes son más elevados.