Mientras, el aterrizaje de delincuentes extranjeros en Vigo y el resto de Galicia no sólo la padecen los ciudadanos y las fuerzas de seguridad. Las cárceles de la comunidad están cada vez más saturadas de presos procedentes de fuera de nuestras fronteras. Casi la mitad de los internos del penal de Bonxe (Lugo) son musulmanes, debido a la política concentración de Instituciones Penitenciarias. En A Lama, a su vez, uno de cada catorce reclusos es extranjero. La detención el pasado domingo día 19 y posterior ingreso en prisión de tres colombianos que supuestamente se dedicaban a reventar puertas y desvalijar pisos; así como de un checo y un moldavo que presuntamente estaban especializados a sustraer joyas por el procedimiento del descuido, engrosó la lista de extranjeros en el penal de A Lama. La prisión acoge una población de 681 reclusos, de los cuales 130 son preventivos y los 551 restantes cumplen condena por todo tipo de delitos. Según Juan Vidal, subdirector de régimen del centro penitenciario, 48 de estos presos son extranjeros (16 comunitarios y 32 extracomunitarios).