FRENTE SOLITARIO

La Voz

AROUSA

EL PERFIL Javier Martín, director de la Autoridad Portuaria

27 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

n tándem se ha roto. Desde su llegada a la dirección de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía, Javier Martín ha formado equipo con su presidente, Manuel Bouzas. Juntos, de la mano, emprendieron el difícil reto de remontar el pozo económico en el que se hallaba sumida la entidad. Los resultados comenzaron a llegar. Pero también las discrepancias, a pesar de que hasta hace un suspiro la unidad parecía reinar, como siempre, en sus actuaciones. A Martín se le achaca desde diversos frentes buena parte de las decisiones más polémicas adoptadas por el Puerto en los últimos tiempos. Las malas lenguas apuntaban sin empacho que en él se encontraba la auténtica mente pensante del Puerto, imponiendo criterios que más tarde eran rubricados por Bouzas y que en más de una ocasión le habrían costado al presidente serios dolores de cabeza. Esta imagen se rompe definitivamente con su destitución al frente de Sestiva, una decisión a la que Bouzas Moure ha llegado tras sucesivos problemas, que han afectado al propio seno de la Autoridad Portuaria. Entre ellos, el polémico expediente a un administrativo. Una medida que ha desencadenado la rara virtud de aunar a la comunidad portuaria en su contra. Pero también distintos inconvenientes surgidos en torno a la utilización de las grúas y a los operarios que deben manejarlas. Pero, sobre todo, a Martín se le responsabiliza de los desencuentros laborales que rondan a la institución desde hace tiempo. El último intento por negociar un convenio colectivo llegó durante los últimos días, en una comida a la que fueron invitados CIG, UGT y representantes de Puertos del Estado. La iniciativa partió del propio director del Puerto. Y ya se sabe que este tipo de reuniones paralelas suelen acarrear cáusticas consecuencias para sus promotores. Al menos por estos lares. Véase el caso del grupo del cocido, sin ir más lejos. En Martín, en fin, confluyen todas las miradas a la hora de explicar la crispación, la falta de entendimiento y una política de contrataciones que los sindicatos denuncian sin desmayo. Sorprenden tantas maldades en un hombre cuyas maneras suaves y hablar pausado dan una impresión completamente distinta. Sin embargo, los sectores portuarios en pleno coinciden a la hora de condenarle. Los últimos en levantar su voz -públicamente, porque la herida sangra y no es nueva- han sido los consignatarios vilagarcianos. Sea como fuere, Javier Martín ha chocado contra Vilagarcía. Poco a poco se ha quedado solo en el domicilio que ocupa en el Puerto.