Prohibido soltar las riendas

La Voz

AROUSA

Jugar, aprender y entretenerse con los caballos es el objetivo de las clases de hípica promovidas por el Concello de Cambados Dentro de las actividades de verano organizadas por el Concello de Cambados se encuentran dos jornadas de hípica. Cuarenta y cuatro niños pudieron dar de comer, cepillar y montar los caballos del Pazo Revel en la mañana de ayer. La lluvia que cayó durante unos minutos no aguó la fiesta a los infantes, que superando el miedo inicial, se pelearon por subir a los animales. Mientras los iniciados en la hípica daban las vueltas de rigor al picadero los primerizos recibían sus primeras nociones de cómo agarrar las riendas para no caerse. La psicología y la paciencia de los monitores contribuyeron a que los emocionados niños pasaran una entretenida mañana, en la que pudieron presenciar una exclusiva exhibición hípica del dueño del picadero y uno de sus pupilos. Quizás alguno repita en breve.

06 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

L. SEIJO CAMBADOS Nerviosos pero ilusionados 42 jóvenes cambadeses suben a un autobús a las nueve de la mañana camino del Pazo Revel. Allí les esperan cinco mansos caballos y tres monitores dispuestos a sufrir con paciencia los embates de la infancia. Tan pronto atisban a los caballos en sus cuadras los niños corren hacia ellos y hay que advertirles de que, si se les grita, los animales, como ellos, se ponen nerviosos. Ante todo la disciplina, por lo que la primera tarea que se les encomienda es cepillar los caballos y limpiar los cascos. Seguidamente vestirlos con el equipo necesario: silla y estribos. Comienzan ya las primeras peleas para decidir quién monta primero. Los que han acudido el día anterior a la jornada de iniciación comienzan a trotar y mitigan el miedo de los principiantes. Mientras unos pasean, otros cuentan atentamente el número de vueltas para, en el caso de que sobrepasen el número fijado, avisar al monitor de que el turno es de ellos. El resto dan de comer a groucho y tordo (arrancan hierba del suelo y dejan que le baben las manos). El manejo de las riendas es un tema muy importante para la equitación, por lo que los monitores no se cansan de gritar: ¡no solteis las riendas!, ¡no tires hacia atrás!. Se produce el primer encontronazo, uno de los jinetes deja que el caballo retroceda y corre el riesgo de chocarse con otro animal. Nacho Velón, dueño del picadero, se interpone entre los dos y recibe un buen pisotazo del caballo. No ha pasado nada, pero a alguno de los niños ya no le hace tanta gracia la equitación. Comienza a chispear y toca descanso. El picadero invita a refrescos a los niños y los entretienen con una exhibición de saltos y cabriolas. Ha sido divertido, pero toca a su fin.