La guerra de las señales

La Voz

AROUSA

Los indicadores de Sanxenxo en los límites con O Grove y Meaño sufren daños intencionados Quizás sea mera coincidencia pero desde que se reavivó el conflicto de lindes entre O Grove y Sanxenxo alguien se la ha tomado con los elementos identificativos de los municipios. Primero fue el barco de A Lanzada y después las señales verticales que colocó el Concello de Sanxenxo en sus límites territoriales. Las que están situadas en Dena y Noalla fueron objeto de sendos sabotajes. Los alcaldes de O Grove, Sanxenxo y Meaño coinciden en atribuir estos actos a la «gamberradas de jóvenes».

26 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

REDACCIÓN O GROVE Alguien está librando su particular batalla con algo tan material e impersonal como las señales situadas al pie de la carretera. En este caso los «monolitos» instalados por el Concello de Sanxenxo para señalizar su término municipal. Este fin de semana alguien prendió fuego al que está ubicado en Noalla, justo a la entrada de la carretera de A Lanzada. El otro señalizador colocado en la C-550 a la altura de Dena (Meaño) también fue objeto de sabotaje, pero esta vez a golpe de brocha. Borraron el topónimo de Sanxenxo y, en su lugar, escribieron en letras grandes Dena. El alcalde de Meaño, Jorge Domínguez, ya se puso ayer en contacto con el Concello de Sanxenxo para anunciarles que se harán cargo de los gastos de la reparación. A su juicio, éste no fue un acto aislado y fruto de la improvisación de un grupo de jóvenes que pasaron una noche de juerga. Tuvo que ser planificado con tiempo ya que los autores hubieron de conseguir la pintura y otros accesorios, según explicó. Desde el Concello de Sanxenxo se atribuyeron estos hechos a una gamberrada. En este sentido se manifestaron el alcalde, Telmo Martín, y la concejala de Turismo, Mónica Santamaría. «Este tipo de actos responden a un intento de acaparar la atención por parte de unos cuantos chiquillos irresponsables que mantienen un pique sin sentido», indicaron desde el grupo de gobierno. En esta misma línea se expresan desde la Comunidad de Montes de Noalla. El secretario, Porfidio Fernández, lamentó ayer estos hechos y apuntó a un grupo de jóvenes como posibles autores de los destrozos que se repiten en los distintos elementos identificativos, bien sean señales, bien sea el barco situado en la rotonda de A Lanzada. Ambiente de crispación El alcalde de O Grove, Miguel Ángel Pérez, fue más allá y aunque coincide en atribuir estos actos a gamberradas sí considera que podrían estar propiciados por el clima de crispación que se vive en la villa como consecuencia de la polémica surgida con los lindes. De momento, las agresiones se limitan a bienes materiales pero se teme que puedan radicalizarse y afectar a las personas. En Sanxenxo ya se comenta que se quiere expulsar a las vendedoras de Noalla de la plaza de abastos de la villa meca y algunos vecinos de O Grove no tienen problema en afirmar que las mariscadoras de Noalla deberían quedarse en su municipio. La relación entre ambas localidades es muy estrecha y se hace necesario mantener unas buenas relaciones de vecindad.