La escasez de bivalvos provoca un aumento notable de los precios del marisco Lejos quedan aquellos tiempos en que el berberecho era el marisco de los pobres. A mil pesetas el kilo se llegó a pagar esta semana este bivalvo en las lonjas arousanas. La almeja todavía alcanza precios más prohibitivos que llegan hasta las 6.500 pesetas el kilo en el caso de la fina. Esta alta cotización viene dada por la escasez de marisco y porque llega el verano y, en consecuencia, los turistas. De todos modos, las mariscadoras no están del todo contentas porque recuerdan que han tenido que rebajar los topes de captura debido a la masiva mortandad de marisco provocada por las riadas del invierno.
06 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.B.C. VILAGARCIA Esta semana hay buenas «secas» y esto ha hecho que la práctica totalidad de las mariscadoras de la comarca hayan bajado a las playas. El trabajo está resultando fructífero porque el marisco está teniendo una cotización muy alta. En la lonja de O Grove se llegó a pagar en los dos últimos días hasta 6.500 pesetas por un kilo de almeja fina y mil pesetas por el berberecho. En la lonja de Cambados el berberecho también se ha convertido en el «rey» de la lonja con tarifas que superaron las mil pesetas. En este plaza la almeja no alcanza cifras tan altas debido a la «falta de competencia entre los compradores», según indicó la presidenta de la agrupación, Isabel Pérez. Precios en lonja La cotización de la almeja fina también fue algo más baja en Vilaxoán donde el pasado martes se pagó a 3.800 pesetas el kilo; la japónica se vendió a 1.900 y el berberecho, a 700 pesetas. En la lonja de A Illa el berberecho se subastó ayer el precio de 845 pesetas; la almeja fina, 6.265 pesetas; la babosa, hasta 3.900 pesetas y la roja, 1.080 pesetas. En la lonja de Vilanova el berberecho rondó las 700 pesetas el kilo y la almeja fina se pagó a 5.000 pesetas. El principal motivo de que haya precios tan altos es la escasez de este tipo de bivalvos, motivada por las riadas del pasado invierno que provocaron la mortandad masiva del marisco; cantidades que suben una vez que el producto llega a los supermercados. Para preservar el recurso, las agrupaciones se han visto obligadas a rebajar los topes de captura por cada mariscadora; En Vilaxoán y Vilanova, por ejemplo, cada mujer sólo puede extraer un kilogramo de almeja de la playa y en Cambados han establecido el tope en medio kilo.