A pesar de que el trabajo de Mar Vilanova se realizó con levaduras de albariño, el descubrimiento de esta cambadesa se puede aplicar en cualquier denominación de origen. «Sólo habría que seleccionar las levaduras de cada zona y variedad y, después, sobreexpresionar el gen PGU1 para que la levadura contribuyera a la clarificación del caldo», señala esta investigadora. Con esta iniciativa se conseguiría que los vinos gallegos cuenten con métodos para facilitar la fermentación y los procesos de clarificación sin necesidad de recurrir a técnicas que implicarían la pérdida de tipicidad del caldo. Aunque la selección de levaduras ya es una técnica habitual en otros países europeos con gran tradición vitivinícola, el descubrimiento del gen que contribuye al filtrado del caldo es pionero. Hasta el momento, bodegueros y enólogos se veían obligados a emplear encimas de hongos comerciales para facilitar la clarificación del caldo, es decir, para que el vino presentase un color brillante y limpio. Pero éstos tenían unos efectos secundarios, como el incremento de metanol en los caldos y la pérdida de tipicidad de los mismos. Como fase final del experimento, Vilanova elaboró vinos albariños con esta levadura que, al presentarlos al comité de cata del consello regulador de Rías Baixas, obtuvieron unas calificaciones muy elevadas.