Los vecinos de los municipios afectados por el corte tuvieron que abastecerse mediante cubos y garrafas Sí, pero no así. Esta es la conclusión que puede extraerse de las opiniones de la gente afectada por el corte de suministro que dejó sin agua durante veinticuatro horas a buena parte de la comarca. Todos coinciden en que tomar esta medida era necesario. Sin embargo, muchos opinan que debió haberse previsto y avisado para que diese tiempo a reaccionar. Otros muchos creen que se tardó demasiado en poner solución al problema.
10 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.M. S. P. VILAGARCÍA Algunos municipios de la comarca tuvieron que remontarse durante alrededor de veinticuatro horas a bastante años atrás. Pozos y fuentes fueron frecuentados con calderos y bidones para suministrar agua a los hogares de O Salnés. Ante esto, la población reaccionó con cierta resignación. Comprenden que, ante un vertido de la magnitud del sucedido en el Umia, no podía seguirse sirviendo agua de la traída. Sin embargo, muchos creen que debería haberse reaccionado con mayor presteza, de manera que hubiese dado tiempo a los habitantes de los municipios afectados de prevenirse para la escasez de agua. Otros opinan también que debería haberse actuado con mayor celeridad para solucionar el problema, y reclaman que, en caso necesario, se inviertan más medios personales y materiales para paliar este tipo de problemas. Mientras, los vecinos de los municipios afectados se vieron obligados a idear distintas fórmulas para conseguir el agua necesaria. Muchos establecimientos tuvieron que cerrar sus puertas o, cuando menos, restringir su actividad, a causa de la falta de líquido. Así, algún centro de salud no pudo disponer de agua. Tampoco peluquerías, cafeterías y otro tipo de locales pudieron ejercer su trabajo con normalidad. En A Illa y Vilanova, camiones de Espina y Delfín, auxiliados por los voluntarios de Protección Civil, se ubicaron en distintos puntos de estas localidades para repartir agua. Los vecinos se desplazaban hasta estos lugares para recoger el líquido en cubos, botellas u otros recipientes. El agua proporcionada por las cisternas de Espina y Delfín procedía de la traída de Vilagarcía y era recogida en Rubiáns. La compañía optó por esta medida ante la obligación de ofrecer servicio a los consumidores. Mientras, en Cambados todos aquéllos que no disponían de pozo se vieron obligados a acudir hasta las fuentes de la localidad, en las que debían armarse de paciencia, puesto que el chorro del que disponían era extremadamente fino. A partir de mediodía de ayer, la situación pudo volver a la normalidad, si bien muchos usuarios mostraban su temor a consumir, por el momento, el agua de la traída.