TRIBUNA PÚBLICA
01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Después de haber sido juzgada y condenada en la hoguera de la Inquisición y en el asfalto a pie de calle, día a día, gesto a gesto, burla a burla. Después de que un inmombrable con una obsesión enfermiza haya arrastrado mi alma por esta mal llamada perla de Arosa. Desde mi soledad me atrevo a dar mi versión de los hechos: Está claro que un supuesto hombre, sea de la naturaleza física o psíquica que sea, sintiéndose rechazado, es capaz de armar una innoble revolución, calumniando y difamando a su antojo y acosando sin descanso. Decepcionada y consciente de que ya no existe ni un solo Quijote, un Quijote digo, ni un Sancho bienintencionado, me enfrento a una página en blanco, que quizás puedan ustedes llenar con su sentido común. Falsedades Yo que creía poder encajar entre gentes como yo, me siento absolutamente inerte, sin palabras, después de las falsedades vomitadas por el más perfecto representante del engaño y de la maldad, disfrazado de ingenuidad. Pido a los ciudadanos con conciencia que me ayuden contra los sin escrúpulos o desinformados. Pido una palabra, o en el peor de los casos el beneficio de la duda. Conchita Bouzán Otero. Vilagarcía.